El canto no adorna la Palabra: la sirve
A propósito de la catequesis de León XIV sobre la música sacra (Audiencia general, 19 de agosto de 2026)
En la audiencia de hoy, dentro de su ciclo de catequesis sobre Sacrosanctum Concilium, el Papa volvió a situar la música sacra en su verdadero lugar: no como un adorno de la celebración, sino como parte viva de la acción litúrgica. Más que proponer una novedad, hizo memoria de lo que la Iglesia ha entendido siempre: el canto sirve a la Palabra para que ésta pueda descender al corazón.
El Concilio Vaticano II lo había dicho con precisión: el canto sagrado, unido a las palabras, es «parte necesaria o integral de la liturgia solemne» (Sacrosanctum Concilium, 112). No un fondo emotivo, no un marco musical: parte de la acción sagrada. El propio León XIV, en junio de 2025, ante la Fundación Bartolucci y en el quinto centenario de Palestrina, había pedido que el canto lleve a los fieles a participar en la liturgia «con profundo compromiso de voz, mente y corazón».
Benedicto XVI dio a esta doctrina su fórmula pastoral más luminosa. En 2012, hablando a los músicos de la Asociación Santa Cecilia, les recordó que la música litúrgica no acompaña el rito desde fuera: es liturgia. Y que su servicio consiste en ayudar a toda la asamblea a alabar a Dios, «a que su Palabra descienda a lo profundo del corazón». El canto no compite con la Palabra: la sirve. La lleva más adentro de donde llegaría sola.
Esta intuición tiene raíces más antiguas que el Concilio. Las reflexiones medievales, y las que siguieron a lo largo de los siglos, atribuyeron a la música una fuerza capaz de mover el ánimo, abrirlo a la compunción y disponerlo a una escucha fecunda de la Palabra. Para aquella larga tradición, el canto no era el ornamento del rito: era el modo en que la Palabra se hacía audible por dentro.
Lo que el Papa recuerda hoy no es, pues, una novedad, sino la gramática más antigua de la música sacra. Voz, mente y corazón: no tres cosas, sino un solo acto de fe que canta. Quien canta en la Misa no ejecuta un repertorio: ora. Y quien escucha no asiste a un concierto: es dispuesto, por la música, a que la semilla caiga en tierra buena.
La Iglesia no canta porque tenga algo que decir. Canta porque le ha sido dicha una Palabra, y el canto es su manera de dejarla llegar hasta el fondo.

¿Y a nosotros, qué nos pide?
De todo esto se desprenden consejos muy sencillos para nuestras parroquias, coros y ministerios de música:
- Elegir los cantos desde la liturgia, no desde el gusto. Antes de ensayar, preguntarse: ¿este canto corresponde al momento del rito y al tiempo litúrgico que celebramos? Más allá de las modas.
- Cuidar los textos. Que lo que cantamos nazca de la Sagrada Escritura y de la oración de la Iglesia: cantamos lo que creemos.
- Sencillez noble. Vale más un canto sencillo y bien cantado, que toda la asamblea pueda hacer suyo, que una pieza vistosa que convierte al pueblo en espectador.
- No temer al silencio. También el silencio sagrado es parte de la música de la liturgia: prepara el corazón para escuchar.
- Formarse. Un momento de formación litúrgica para el coro vale tanto como el ensayo: quien entiende lo que canta, ora al cantar.
AUTOR:Mtro. Javier González Castañeda
Dimensión de Música Litúrgica (DIMUSLI) — Diócesis de Tenancingo
Para profundizar
Magisterio (los textos pontificios, en vatican.va):
- Concilio Vaticano II, const. Sacrosanctum Concilium (1963), cap. VI: «La música sagrada», nn. 112–121.
- Benedicto XVI, Discurso a la Asociación Italiana Santa Cecilia, 10 de noviembre de 2012.
- León XIV, Discurso en el V centenario del nacimiento de Giovanni Pierluigi da Palestrina (Fundación Domenico Bartolucci), 18 de junio de 2025.
- León XIV, Catequesis sobre la música sacra, Audiencia general del 19 de agosto de 2026, dentro del ciclo sobre la Sacrosanctum Concilium.
Estudios:
- J. Ratzinger, Un canto nuevo para el Señor. La fe en Jesucristo y la liturgia hoy, Sígueme, Salamanca 1999.
- J.-A. Piqué i Collado, Teología y música. Una contribución dialéctico-trascendental sobre la sacramentalidad de la percepción estética del Misterio, Editrice Pontificia Università Gregoriana, Roma 2006.
- C. Campesato, «The Natural Power of Music», Religions 14/10 (2023), art. 1237 — en acceso abierto; sobre la vis naturalis de la música en Amalario de Metz.
PONENTE: Pastoral de la Comunicación

