15 años de gracia: La Diócesis de Tenancingo celebró su décimo quinto aniversario con fe y unidad

15 años de gracia: La Diócesis de Tenancingo celebró su décimo quinto aniversario con fe y unidad

En un ambiente de fe y alegría, en este año Jubilar, el pasado 25 de enero de 2025, la Diócesis de Tenancingo celebró su 15 aniversario de ser erigida como tal. La celebración incluyó una solemne Eucaristía donde se reunió toda la comunidad diocesana, la cual se realizó en la Santa Iglesia Catedral de San Clemente.

   

Esta gran celebración fue presidida por nuestro obispo, Monseñor Víctor Cárabes Chávez, acompañado de los obispos Don Raúl Gómez González, arzobispo de la Arquidiócesis de Toluca; el obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Toluca, Maximino; el cardenal Felipe Arizmendi; Monseñor Salvador González Morales, obispo auxiliar de México; Monseñor Andrés Luis García, obispo auxiliar de México; Monseñor Efraín Mendoza Cruz, obispo de Cuautitlán, Estado de México; y Monseñor Juan Manuel, obispo de Texcoco. Por otra parte, estuvo presente en su totalidad todo el presbiterio de la Diócesis de Tenancingo, sacerdotes religiosos, miembros de la vida consagrada, seminaristas y fieles provenientes de las 32 parroquias que conforman la diócesis.

    

       

Al comenzar esta celebración eucarística, con gran emotividad y celo, Monseñor Víctor invitó a toda la comunidad diocesana a celebrar la Eucaristía (acción de gracias) con un corazón lleno de amor y gratitud por la presencia de Dios en medio de su pueblo. Además, los exhortó a encomendar a Santa María de Guadalupe todos los proyectos, planes y trabajos que se realizarán en el caminar de estos años de vida diocesana.

En la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, el texto se enfocó en la conversión de San Pablo, quien, en su camino a Damasco, es cegado por una luz y escucha una voz que le pregunta: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?" (Hechos 9:4). La conversión de Pablo es un momento crucial en la historia de la Iglesia, ya que él pasa de ser un perseguidor de los cristianos a convertirse en uno de los apóstoles más influyentes. Después, se proclamó el Salmo 95, que invita a los pueblos a aclamar al Señor y a postrarse ante Él en su atrio sagrado. Además, se leyó una carta del apóstol San Pedro, que habla de la piedra angular y de los sacerdotes encargados de anunciar las maravillas de Dios.

                      

El Evangelio proclamado fue según San Marcos 16, 15-18, que narra cómo Jesús envía a sus discípulos a predicar el Evangelio a todas las naciones y menciona los signos que acompañarán a quienes realicen esta misión.

                   

Monseñor Víctor Cárabes comenzó la homilía agradeciendo todas las muestras de cariño que muchas personas han manifestado, así como el ramillete espiritual ofrecido por estos 15 años de la amada Diócesis de Tenancingo. También expresó su gratitud por las muestras de afecto enviadas por medio de cartas y videos, incluyendo el mensaje de Monseñor Ramón Castro, presidente de la CEM, y de los sacerdotes diocesanos que compartieron sus experiencias vividas lo largo de estos años.

    

Continua Don Víctor, reconociendo que el encontró a una Diócesis bien constituida, una iglesia que camina, trayendo la analogía de las doncellas que celebran sus XV de vida, donde se encuentra la inocencia, no se necesitan de joyas ostentosas…, e invita a los presbíteros, a los de la vida consagrada, como seminaristas y pueblo de Dios, caminar en la inocencia evangélica, en la inocencia que Jesús nos aconseja, porque es calor, se irradia la hermosura, se irradia la pulcritud, que es una gracia de Arriba.

Impulsando a tener una visión, cuando se lleguen a los 25 años de vida diocesana, se presente a Papa Dios, una Diócesis más madura, pero más bella, más firme, más segura; en nuestro caminar nos encontramos con dos acontecimientos, los 500 años de la aparición de Santa María de Guadalupe (año 2031) y los 2000 años de la Redención (año 2033), llegando al año 2035, gozosos, alegres, confiados, dejándonos amar e iluminar por la presencia de Dios Espíritu santo, cumpliendo fielmente la voluntad del Señor, aportando en lo que nos corresponde al mundo entero, a nuestra amada iglesia, llegando a la sinodalidad.

Invitándonos a caminar en Sinodalidad, codo a codo, trabajar en renovar el plan pastoral, para renovarnos, para convertirnos, para ser piedras vivas del Señor, ser lámparas que iluminen a los demás, para compartir su fe y alegría, trabajar en las estructuras, trabajar en los procesos pastores y los mas importante trabajar en la espiritualidad de estos, en consecuencia, conquistaremos a los demás, traer a los demás al Señor, y entonces encarnar la Sinodalidad, para caminar juntos al Señor.

Expresándonos el anhelo de su corazón, que el presbiterio sea el signo de AMOR, que cuando se traten entre ellos, se saluden y se apoyen entre ellos, convencidos de la Sinodalidad, los demás digan: ¡miren como se aman! Sean testimonio vivo de Dios.

Exhortándonos a visitar en este año jubilar, cuatro lugares que son prioridad, Primero: El reclusorio, que los presos, se sientan amados y no excluidos. Segundo: Las Hospitales; Tercero: Los Ancianos: que no los olvidemos, y por ultimo el Confesionario: que los presbíteros sean mas confesores, donde se realice el encuentro con Dios, cuando hay un arrepentimiento, Dios viene al encuentro, manifiesta su misericordia, y nos hace sentirnos amados.

Concluyendo, que debemos corresponder a tanta gracia, colaborando cada uno en lo que toca, poniéndonos de acuerdo en una misión, trabajando y sumando cada uno con sus dones ofreciéndolos a Dios, para darle lo mejor a Dios. Invitándonos a caminar juntos, a presentar a esta doncella (nuestra diócesis) dentro de diez años, más bella porque resplandece en nuestro Dios uno y Trino.

La misa continuó con su rito normal. Se cantó el Credo en latín, se realizó la oración universal, se presentaron las ofrendas y se llevó a cabo el rito de la comunión, donde todo el pueblo diocesano recibió el Sacramento. Antes de la bendición final, Monseñor Víctor agradeció a las autoridades civiles que participaron en esta celebración, incluyendo al representante de asuntos religiosos de la gobernadora del Estado de México, la Maestra Delfina Gómez Álvarez; a la presidenta municipal de Tenancingo, Nancy Nápoles Pacheco; y a otras autoridades municipales.

    

Finalmente, Monseñor Víctor invitó a sus hermanos obispos a impartir, junto con él, la bendición apostólica a todo el pueblo de Dios.

 

Categorías: Actualidad

PONENTE: Pastoral de la Comunicación