Rezo del ángelus P. Rubén 20 de Febrero
Oración del Mediodía por el P. Rubén 20 de febrero de 2026
Hermanos: El pueblo de Dios, en el Antiguo Testamento, pregunta: “¿Para qué ayunar?” Dios no parece estar cerca cuando ayunan. El profeta les instruye: el verdadero ayuno consiste en practicar justicia y en amar. Ya que Dios hizo una Alianza con su pueblo, esa Alianza comprende también justicia y amores mutuos, de persona a persona. Por otra parte, en el Evangelio de hoy los discípulos de Juan, que ayunaban, preguntan a los discípulos de Jesús por qué no ayunan. En otros pasajes del Evangelio, Jesús da una respuesta semejante a la del profeta Isaías, pero en este pasaje de hoy Jesús dice que sus discípulos no ayunan porque él ha venido y está con sus discípulos; éstos deberían regocijarse más que ayunar.
Señor de la Alianza: No tenemos por qué temer tu juicio si, como tú, llegamos a ser ricos en misericordia y llenos de compasión hacia nuestro prójimo. Que no solamente conozcamos lo que nos exiges, sino que lo practiquemos con corazón sincero, compartiendo nuestro pan con el hambriento y aflojando y soltando las ataduras de la injusticia, para que tu luz brille por medio de nosotros y tu curación se extienda por todas partes. Permanece con nosotros mostrándonos siempre tu bondad. Que así sea.
Rezo del Ángelus
Guía: El ángel del Señor anunció a María.
Audiencia: Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: He aquí la esclava del Señor.
Audiencia: Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Audiencia: Y habitó entre nosotros.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Guía: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Audiencia: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Oración:
Te suplicamos Señor que derrames tu gracia en nuestras almas para los que por el anuncio del ángel hemos conocido la encarnación de tu hijo Jesucristo por su pasión y cruz seamos llevador a la gloria de la resurrección por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amen
PONENTE: Pbro. Rubén Hernández Melchor
