NOTAS A LA PROCLAMACIÓN DE FE DE LOS LEFEBRISTAS

NOTAS A LA PROCLAMACIÓN DE FE DE LOS LEFEBRISTAS

+ Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Emérito de SCLC

HECHOS

La semana pasada, cuando los cardenales del mundo estaban reunidos en Roma con el Papa para el Consistorio (yo no participé), a todos nos llegó una carta y un largo escrito de 20 páginas, más otras varias con citas, titulado Profesión de fe católica de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X para iluminar a las almas frente a los errores modernos. Viene firmada por su Superior General, de acuerdo con los seguidores del arzobispo francés Marcel Lefebre, quien desde 1970, después del Concilio, se separó de la Iglesia Católica y de la sumisión a los Papas, para fundar su propia Iglesia, que considera católica, sin serlo plenamente.

Como en varias partes del mundo hay esta Fraternidad, y otras parecidas, que se esfuerzan por justificarse y convencer a otros católicos, considero pertinente citar algunos de los párrafos de esa Profesión de fe con los que no estamos de acuerdo, para compartir con ustedes lo que consideramos doctrina segura de la verdadera Iglesia en comunión con el Papa. En letra cursiva o itálica, pongo algunas de sus afirmaciones y en letra normal mi opinión muy personal sobre cada punto. En una buena cantidad de temas estamos de acuerdo, y por ello no los cito ni los comento.  

ILUMINACION

36. Profeso que los hechos relatados en el libro del Génesis relativos a los fundamentos de la religión católica deben entenderse en su sentido literal e histórico.

No aceptan los géneros literarios ni lo que las ciencias modernas han aportado a nuestra fe. No puede haber oposición entre la verdadera ciencia y la fe.

50. La piedad católica, apoyada en la enseñanza tradicional de los papas y de los teólogos, llama con razón (a la Virgen María) «Corredentora» y, por consiguiente, «Mediadora universal.

La Congregación para la Doctrina de la Fe ha demostrado que no se puede aprobar el título de “Corredentora”, porque es quitarle a Cristo ser el único Redentor. El título de “Mediadora”, con las aclaraciones pertinentes, se podría aceptar, porque ella puede mediar, interceder, ante su Hijo, para que nos conceda las gracias necesarias para la salvación.

52. La Virgen María ejerce su misión maternal de Dispensadora de todas las gracias.

No es rebajar la dignidad de la Virgen María considerarla sólo mediadora, pero no “dispensadora” de todas las gracias, como si éstas dependieran de ella.

57. Los pecados de los hombres de la Iglesia no pueden imputarse a la Iglesia en cuanto tal.

La Iglesia no es un ente abstracto, sino que somos nosotros, pecadores, quienes la formamos y la ensuciamos con nuestras faltas. En cuanto tiene como cabeza a Jesús, es santa; pero nosotros la hacemos no tan santa, no por culpa de El, sino de nosotros. En toda Misa, nos confesamos pecadores necesitados de salvación, y nosotros somos esa Iglesia.

59. No existe salvación sobrenatural fuera de la Iglesia católica. Porque toda salvación viene de Jesucristo; y toda gracia salvífica, o bien es dada en la única Iglesia que Él fundó y por medio de ella, o bien orienta a quien la recibe hacia esa misma Iglesia.

Es más o menos lo que dice el Concilio en Lumen gentium: que el único Salvador es Jesucristo y el medio ordinario por el que concede sus gracias es la Iglesia. No se le quita importancia a la Iglesia al reconocer que varios aspectos de ella se encuentran en los no cristianos. Por ejemplo, en muchos pueblos originarios hay un profundo sentido comunitario, que es una de las características de nuestra Iglesia.

60. Tampoco existe salvación sobrenatural fuera de la Iglesia católica. Porque toda salvación viene de Jesucristo; y toda gracia salvífica, o bien es dada en la única Iglesia que Él fundó y por medio de ella, o bien orienta a quien la recibe hacia esa misma Iglesia. Nadie puede salvarse sin Cristo y sin su Iglesia, por una falsa religión en cuanto tal, ni tener asegurada su salvación fuera de la estructura visible de la Iglesia. Si algunos hombres se salvan sin pertenecer a la sociedad visible que es la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, se salvan por una ordenación sobrenatural a la única Iglesia de la salvación, y a pesar de los errores de las falsas religiones en las que se hallan; errores de los que se liberan al no rechazar la gracia que se les ofrece y al corresponder a ella.

Estamos de acuerdo casi en todo, pero asegurar categóricamente que nadie se salva sin pertenecer a la sociedad visible de la Iglesia, es como negarle a Dios su libertad gratuita de salvar por otros medios, que, en verdad, vienen de Cristo y pertenecen a la Iglesia. Somos la única Iglesia de Jesucristo, y todo lo bueno que hay en otras religiones viene de Cristo y es también de la Iglesia.

ACCIONES

Pidamos al Espíritu Santo que nos conceda la unidad tan querida por Jesús, que con estas divisiones eclesiales se impide, se retrasa o se complica. Y profundicemos en nuestra propia fe católica, de acuerdo con nuestros legítimos obispos y con el Papa, para no dejarnos engañar por quienes tienen mucho de bueno, que es de Cristo y de su verdadera Iglesia, pero que perjudican su unidad y catolicidad.

 


PONENTE: Mons. Felipe Arizmendi Esquivel