+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de SCLC
HECHOS
Muchos creyentes hacen consistir su fe en prácticas religiosas, como ir a Misa, rezar el Rosario, tener diversas devociones, ir a algunos santuarios sobre todo marianos, lo cual es magnífico y nada despreciable; ojalá muchos más siguieran esas prácticas; pero algunos consideran el compromiso por los pobres como algo ajeno a la fe, como si fuera andar en políticas que no tienen que ver con el compromiso cristiano.
Por otro lado, hay quienes rechazan esas prácticas religiosas y defienden a capa y espada sólo las acciones de promoción social, como si este fuera el único camino de seguir a Jesús. Olvidan que El puso el amor a los pobres como criterio fundamental de salvación, pero dedicaba largos tiempos a la oración, tanto en la comunidad de la sinagoga y con sus discípulos, como a solas con su Padre en diversos momentos.
He conocido movimientos y organizaciones en nuestra Iglesia que parecen contraponerse: unos insisten en la oración, en la lectura de la Palabra de Dios y en los sacramentos, y otros en la lucha social por los derechos humanos, en la defensa de los pobres. No son caminos contradictorios, sino complementarios. Jesús combinaba perfectamente su ser Hijo del Padre con ser hermano y prójimo para todos.
ILUMINACION
Al Papa Francisco muchos lo criticaron por su cercanía con los que sufren, siendo que su oración era muy profunda e insistía con frecuencia en la necesidad de la contemplación. El Papa León XIV, al poco tiempo de haber iniciado su ministerio petrino, dedicó una exhortación, Dilexi te, precisamente al amor a los pobres como algo inseparable de la fe en Cristo. Expresó el deseo de “que todos los cristianos puedan percibir la fuerte conexión que existe entre el amor de Cristo y su llamada a acercarnos a los pobres. De hecho, considero necesario insistir sobre este camino de santificación, porque en el llamado a reconocerlo en los pobres y sufrientes se revela el mismo corazón de Cristo, sus sentimientos y opciones más profundas, con las cuales todo santo intenta configurarse” (3).
En un discurso a una delegación de la Sociedad de San Vicente de Paúl, de los Estados Unidos de América, dedicados precisamente a lo pobres, les dijo: “Los aliento a profundizar su relación con nuestro Señor, para que su gracia pueda seguir guiando y fortaleciendo su servicio. San Vicente de Paúl demostró que la oración y la justicia social no solo son complementarias, sino que, de hecho, son inseparables. Por lo tanto, espero que continúen recurriendo a su patrón celestial con el fin de seguir su ejemplo y pedir su intercesión.
Además, como lo recordé en Dilexi te, san Agustín enseñaba la naturaleza cristocéntrica del cuidado de los pobres y sostenía que Dios no se deja superar en generosidad hacia quienes los sirven. Por lo tanto, creemos que el cuidado de los demás, cuando nace del amor, no solo ayuda a quienes están en necesidad, sino que también abre a la gracia de Dios el corazón de quien da. Los exhorto, pues, a que siempre se entreguen a sí mismos. De esta manera, la gracia del Señor purificará constantemente sus corazones y sus mentes, y reconocerán más fácilmente a Cristo en su prójimo, tanto en las personas a quienes atienden como en aquellas con quienes trabajan” (28-VIII-2026).
ACCIONES
Seamos cristianos completos: de mucha oración y cercanía con el Señor, y muy serviciales con los demás, sobre todo con quienes más sufren y más necesidades padecen.
