VOCACIÓN: el misterio de la elección divina

VOCACIÓN: el misterio de la elección divina
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Si alguna vez os habéis preguntado por qué muchas personas  encuentran en la Iglesia su vocación y toman la decisión de consagrarse a Dios, no os preocupéis, en “Tierra del Papa” os daremos algunas pautas para “entender” un poco este misterio. Nos centraremos en el rango más alto: los Papas, y más específicamente en quienes nos han inspirado este proyecto: San Juan Pablo II y el Papa Francisco.

San Juan Pablo II no tenía pensado dedicarse a la vida sacerdotal, sus planes iban encaminados al estudio de la filosofía y la literatura. Sólo hasta el otoño de 1942 decidió ingresar en el seminario de Cracovia. Cuando tomó la decisión, la Segunda Guerra Mundial estaba en apogeo y por lo tanto sus estudios debían realizarse de forma clandestina, con el fin de evitar severas represiones por parte de las autoridades alemanas.

Su cercanía con la Virgen María, algo que él denominó como su “trayectoria mariana” influyó significativamente en su vocación sacerdotal. Lo relata él mismo en su libro de carácter autobiográfico Don y Misterio (1996): “Estaba ya convencido de que María nos lleva a Cristo, pero en aquel período empecé a entender que también Cristo nos lleva a su Madre”.

El Papa Francisco encontró su vocación a los 17 años. La descubrió de una forma muy peculiar: confesándose de camino a una fiesta en el “Día del Estudiante”. Sin embargo, no comunicó la decisión a su familia hasta que acabó sus estudios como perito químico.

En mayo de 2013 el Papa recordó dicho momento durante un encuentro con varios miles de novicias, novicios, seminaristas y vocaciones jóvenes de movimientos eclesiales en la plaza de San Pedro y pronunció estas palabras: “Después de la confesión sentí que algo había cambiado. Yo no era el mismo. Había sentido una voz, una llamada. Estaba convencido de que tenía que ser sacerdote. El Señor nos espera primero”, afirmó.

En 1992, el Papa Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires.

Pero, ¿qué es para ambos la vocación?

En su mensaje para la celebración de la “Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones” de 2003, el papa Juan Pablo II aseguró que “Toda llamada de Dios es sinónimo de servicio a los hermanos”.

También recalcó que aunque en el mundo actual aquel que sirve es considerado inferior, “cuando las relaciones interpersonales son inspiradas en el servicio recíproco, se crea un mundo nuevo y en ello se desarrolla una auténtica cultura vocacional”. Concluyó el mensaje animando a los jóvenes a ser siervos y así hacer que la caridad se exprese en toda su riqueza espiritual y apostólica.

En  el mensaje para la  “Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones” de 2015, el Papa argentino expresó que para el nacimiento de la vocación es necesario una adecuada visión de la Iglesia ya que “nadie es llamado exclusivamente para una región, ni para un grupo o movimiento eclesial, sino al servicio de la Iglesia y del mundo”. Por consiguiente, es necesario realizar experiencias apostólicas junto a otros miembros de la comunidad con ayuda de los sacerdotes: ”Los sacerdotes acompañan a quienes buscan la propia vocación y a los que ya han entregado su vida al servicio de Dios y de la comunidad”- dijo el Pontífice.

¿Qué ocurre en la actualidad?

En varias ocasiones el papa Francisco se ha referido a los sacerdotes, conociendo las dificultades que el ministerio implica y los alienta a continuar sin desmayar: “Este cansancio en medio de nuestra actividad suele ser una gracia que está al alcance de la mano de todos nosotros. ¡Qué bueno es esto: ¡la gente ama, quiere y necesita a sus pastores!” Sobre este tema también hizo mención el 13 de marzo de 2015 donde pedía a los sacerdotes que en medio de esta “crisis sacerdotal” fueran pastores con olor a oveja.

Ya en 1992, en la Exhortación Apostólica “Pastores Dabo Vobis”, Juan Pablo II se preocupaba por la formación y la vocación sacerdotal de los jóvenes porque, como reza en el documento, “El bienestar materialistamente entendido tiende a imponerse como único ideal de vida, un bienestar que hay que lograr a cualquier condición y precio. De aquí el rechazo de todo aquello que sepa a sacrificio y renuncia al esfuerzo de buscar y vivir los valores espirituales y religiosos”. Como consecuencia, “se hace difícil no sólo la realización, sino la misma comprensión del sentido de una vocación al sacerdocio, […] como disponibilidad para ponerse enteramente al servicio del Evangelio y del Reino de Dios bajo la particular forma del sacerdocio” (PDV, 8).

La Jornada Mundial de la Juventud 2016 será un momento idóneo para encontrarnos con Cristo y su mensaje. Desde “Tierra del Papa” os invitamos a todos aquellos que asistiréis a la JMJ a encontrar vuestra vocación y sentido de fe en la misma con ayuda del Santo Padre y de los jóvenes allí presentes.

Fuentes:
Zenit
Vatican.va
Aciprensa

Sofía Palomo
Revisión: Paula Andrea Mora Díaz

Foto: Paul Cristian

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