Una oración que puede cambiar un día estresante

Una oración que puede cambiar un día estresante
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Estas palabras son la manera perfecta de lidiar con la ansiedad y las dificultades que surgen en tu día

Tratar de salir de casa con cuatro personas por la mañana no es tarea fácil. A las 7:47 a.m., nos apresuramos y nos empujamos el uno al otro al auto día tras día. Eso es lo más tarde que podemos salir y aún (apenas) llegamos a nuestros compromisos matutinos. Nunca llegamos al coche un minuto antes, siempre es una carrera hasta el último segundo.

Debido al estrés y la confusión, nuestro estado de ánimo puede volverse irritable y enérgico, hace que todos los demás se pongan de mal humor. Algo necesita cambiar.

Reza la novena de la rendición.

Cada día es una oración diferente, pero la novena termina con el mismo estribillo que se repite 10 veces: «Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control.”

Potente, ¿verdad? Entremos en los detalles de esta hermosa oración …

¿De dónde viene?

El siervo de Dios don Dolindo era un sacerdote que conocía al Padre Pio. Murió en 1970 y escuchó las palabras de la novena de rendición a Jesús. Era un hombre muy santo, según el Padre Pío, y don Dolindo se dedicó especialmente a Jesús a través de María. 

¿Cómo puedo rezar esta oración?

La novena consiste en un párrafo corto de las palabras de Jesús a aquellos que están luchando con las preocupaciones y el estrés seguido por el estribillo que se reza 10 veces. Puedes rezar toda la novena o solo rezar el estribillo «Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control» para empezar tu día. O en lugar de empezar tu día con ella, úsala para cuando algo estresante aparezca durante tu semana. Si tienes dificultad queriendo el control de todo lo que te sucede alrededor, ¡rezar regularmente esta oración será una práctica especialmente útil!

¿Cómo me ayudará?

Esta oración puede cambiar tu día porque facilita que pidas ayuda. Te obliga a intentar permitirte soltar las cosas que no puedes controlar.

¿Estás lidiando hoy con una situación estresante? ¿Una reunión que te preocupa? ¿Una persona con la que te sientes ansiosa? ¿Una situación que te está constando trabajo controlar? Quizá solamente tienes mucho que hacer o estás teniendo una sensación persistente de inquietud que no puedes quitarte. No importa lo que sea, esta oración es increíblemente útil. Va muy bien si estás batallando con cualquier tipo de ansiedad.

Dios nos dice que está con nosotros siempre, y esta es una excelente manera de tomarle la palabra encomendándole las cosas concretas con las que batallamos en cada momento.

INICIA LA NOVENA

Día 1
¿Por qué se confunden al preocuparse? Dejadme a mí el cuidado de vuestros negocios y todo mantendrá la calma. Le digo que todo acto de verdadera, ciega y completa rendición a mí me produce el efecto que deseáis y que resuelve toda complicada situación.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 2
Entregarse a mí no significa ni inquietarse, ni estar amargado, ni perder la esperanza, ni tampoco significa ofrecerme una oración pidiéndome que le siga y transformarle la preocupación en oración. Está en contra de esta entrega, profundamente en contra, la preocupación, el estar nervioso y pensar en las consecuencias de todo. Es como la confusión que sienten los críos cuando les piden a su madre atender a sus necesidades, y luego intentan ocuparse de esas necesidades por sí mismos con el fin de que sus intentos se entrometan en el camino de su madre. Rendir significa cerrar plácidamente los ojos del alma, rechazar los pensamientos de tribulación y ponerse en mi cuidado, para que sólo yo actúe, diciendo “Ocúpate tu”.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 3
Cuántas cosas hago cuando el alma, en tanta necesidad espiritual y material, se dirige hacia mí, me mira y me dice; “Ocúpate tú”, entonces cierra los ojos y se pone a descansar. Vosotros oráis para que yo actúe a través del dolor, pero que actúe del modo que deseas tú. No os dirigís a mí, sino deseáis que yo adapte vuestras ideas. No sois gente enferma que ruegan que les cure el doctor, sino gente enferma que le explican cómo hacerlo. Así que no actuéis de esta manera, sino orad como yo os enseñé en el Padrenuestro: “Santificado sea tu nombre”, eso es, ser glorificado en mi necesidad. “Venga nosotros tu reino”, eso es, deje todo que hay en nosotros y en el mundo estar en acuerdo con tu reino. “Hágase tu voluntad en el Cielo como el la Tierra”, eso es, en nuestra necesidad, decidir si uno se ve preparado para nuestra temporal y eterna vida. Si verdaderamente me decís: “Hágase tu voluntad”, que es lo mismo que decir: “Ocúpate tú”, yo intervendré con toda mi omnipotencia, y resolveré las situaciones más complicadas.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 4
¿Ven el mal creciendo y no debilitando? No os preocupéis. Cerrad los ojos y decidme con esperanza: “Háganse tu voluntad, ocúpate tú”. Yo os digo que yo ma ocuparé, y que yo intervendré igual como lo hace un doctor, y llevaré a cabo milagros cuando hagan falta. ¿Veis que la persona enferma se pone peor? No estéis tristes, sólo cerrad los ojos y decid: “Ocúpate tu”. Yo os digo que yo me ocuparé, y que no hay medicina más poderosa que mi querida intervención. Por mi amor, esto os lo prometo.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 5
Y cuando yo os tenga que liderar por un camino diferente al que veis, yo os prepararé; os llevaré en brazos; dejaré que os encontréis, como cuando los niños duermen en brazos de sus madres, al otro lado del río. Lo que os preocupe y os duela inmensamente son vuestra razón, vuestros pensamientos y preocupaciones, y vuestro deseo de afrontar lo que os afecta.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 6
Estáis descansados; deseáis juzgar todo, organizar todo y llevarlo todo a cabo, y os rendís a la fuerza humana, o peor aún – a los hombres, confiando en su intervención, – esto es lo que complica mis palabras y mis puntos de vista. Oh cuánto deseo de vosotros esta rendición, para que os pueda ayudar; y cuánto sufro cuando os veo nerviosos! Satán intenta hacer justamente esto: perturbar a los seres y lanzarlos dentro de la mandíbula de la iniciativa humana, así que, confiad solamente en mí, descansad en mí y rendid a mi en todo.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 7
Yo llevo a cabo milagros en proporción a vuestra total rendición a mí y a vuestro pensar en vosotros mismos, yo siembro tesoros de gracias cuando estéis en la pobreza más profunda. Ni una persona de razón, ningún pensador, jamás ha llevado a cabo milagros, ni siquiera entre los santos. Él realiza trabajos divinos sobre aquellos que se rinden a Dios. Así que no lo penséis más, porque vuestra mente es propia de vosotros y resulta muy difícil ver el mal y confiar en mí, y a la vez no pensar en vosotros mismos. Haced esto para satisfacer vuestras necesidades, haced todos esto y veréis grandes milagros. Yo me ocuparé, esto os lo prometo.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 8
Cerrad los ojos y dejaos llevar por la fluida corriente de mi gracia; cerrad los ojos y no pensad en el presente, alejando, del futuro, los pensamientos, igual que lo haríais de la tentación. Reposad en mí, confiad en mi bondad y os prometo por mi amor que si decís “Jesús, ocúpate tu” que yo me ocuparé de todo; yo os consolaré, os liberaré y os guiaré.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Día 9
Orad siempre en preparación a la rendición, y recibiréis de ello paz y grandes recompensas, hasta cuando yo os otorgue la gracia de inmolación, de arrepentimiento y de amor. Entonces, ¿qué importa el sufrimiento? ¿Os resulta imposible? Cerrad los ojos y decid con toda vuestra alma, “Jesús, ocúpate tu”. No tengáis miedo, yo me ocuparé y vosotros bendeciréis mi nombre. Mil oraciones no pueden igualar un sólo acto de rendición, recordad bien esto. No hay novena más eficaz que esta.

Oh Jesús, me abandono a ti. Jesús, asume el control. (10 veces)

Madre, soy tuyo ahora y siempre.
A través de ti y contigo
siempre quiero pertenecer 
completamente a Jesús.
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