Si permitimos actuar a Jesús y con Él actuamos dejaremos de hacer marchas fúnebres

Si permitimos actuar a Jesús y con Él actuamos dejaremos de hacer marchas fúnebres
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Este X domingo del tiempo ordinario nos presentan ese volver a dar la vida a uno que había fallecido, hijo de una madre que se sentía afligida, se destaca una diferencia entre el actuar del profeta Elías y el Hijo de Dios, en ambos casos las mamás fueron consoladas, volvieron a tener a su hijo con vida, pero en el primer caso Elías invoco a Dios y le pidió por aquella madre y su hijo, hizo Elías lo que le correspondía y Dios hizo lo otro dándole la vida aquel muchacho.

En el segundo caso Jesús hijo de Dios es claro que Él ya tiene esta potestad tocando el ataúd y con voz potente le pidió que se levantara a aquel joven, Dios procede sin el permiso de nadie, el tiene esa potestad.

Comentó que necesitamos desde nuestro proceder humano pensar en intercesores para que hagan llegar nuestra necesidad a Jesús para que tenga a bien atendernos, a veces por nuestra manera de entender o proceder como gente religiosa no queremos olvidar al santo o santa de nuestra devoción, pensamos que sino les tomamos en cuenta no obtendremos dicho favor pero ellos son los primeros que nos dicen que hay que dirigirnos a Jesús como el único quien tiene la facultad de hacer el favor que pedimos.

No olvidemos en ningún momento que Jesús tiene toda facultad por ser quien es, verdadero Dios hijo de Dios, a quien el Padre celestial le ha otorgado todo lo que le corresponde por naturaleza divina.

Si permitimos actuar a Jesús y con el actuamos dejaremos de hacer marchas fúnebres, de dolor, de tristeza y desconsuelo estando con Jesús podremos llenarnos de alegría de gozo, de esperanza y regresaremos a retomar el camino de la vida, como con aquellos que iban de camino al cementerio en esa marcha fúnebre y estando con Jesús con esa compasión que le mueve pudieron regresar con un gozo distinto.

En la actualidad tenemos muchas situaciones que pueden insertarse en esta marcha fúnebre, pudiéramos enumerar algunas situaciones que nos llevan con paso triste y doloroso al cementerio lo que nos ocurre en nuestra sociedad, lo que estamos construyendo más que puentes muros de separación, desentendimiento, odios entre esposos y generaciones, delincuencia, doblez de vida, mentiras, falta de una autentica moral en la vida y principios evangélicos o que decir con la iniciativa del presidente que ha enviando a la cámara, la ley de legalizar un matrimonio que desde nuestros principios cristianos no puede equipararse a un matrimonio, esto nos lleva hacia el cementerio, como pensar en familias funcionales cuando en una cultura se legaliza en el mismo nivel la familia y el matrimonio sin importar genero.

Finalmente Mons. Raúl nos invitó a que regresemos con Jesús a la construcción de una sociedad mejor, mas justa, más de entendimiento y fraternidad y sociabilidad, más civilizada y por supuesto mas evangélica.

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