[ TEXTO, AUDIO y VIDEO ] Santo del día – San Cesáreo Nacianceno

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Médico, más joven y único hermano de San Gregorio Nacianceno, nació probablemente alrededor del año 330 en Arianzo, cerca de Nazianzo; murió a fines de 368 o comienzos de 369. Recibió una cuidadosa educación de su santa madre Nonna y de su padre Gregorio, obispo de Nazianzo. Probablemente estudió en Cesarea de Capacodia, y luego en las famosas escuelas de Alejandría. Sus materias favoritas eran geometría, astronomía y especialmente la medicina. En esta última ciencia sobrepasó a todos sus compañeros de clase. Cerca de 355 se fue a Constantinopla, y ya había adquirido una gran reputación por sus habilidades médicas, cuando su hermano Gregorio, que venía de Atenas rumbo a su hogar, apareció allí en 358. Cesáreo sacrificó una posición bien remunerada y honorable y regresó con Gregorio al hogar de sus padres. Sin embargo, pronto la capital probó ser una gran atracción para él; y lo hallamos ocupando una alta posición como médico en la corte de Constancio II y, con mucho pesar de su familia, en la de Juliano el Apóstata. Julián fracasó en sus esfuerzos de ganarlo para el paganismo. Cesáreo, que apreciaba más su fe que el favor imperial, por último dejó la corte, pero regresó a Constantinopla luego de la muerte de Juliano. Durante el gobierno de Flavio Valente se convirtió en cuestor de Bitinia. Su asombroso escape del terremoto que conmovió a Nicea (11 de octubre de 368) lo indujo a escuchar los insistentes ruegos de su hermano y San Basilio, quienes le instaban a dejar el mundo. Pronto le atacó una enfermedad fatal, poco después de haber recibido el bautismo, el cual él, como muchos otros en ese tiempo, lo diferían hasta tarde en su vida. Como estaba soltero, dio instrucciones que todos sus bienes se distribuyeran entre los pobres, un mandato del que se aprovecharon sus sirvientes para sus propios intereses. Sus restos fueron enterrados en Nazianzo, donde su hermano pronunció el discurso fúnebre en presencia de sus padres.

La admisión de la identidad de este Cesáreo con su homónimo, el prefecto de Constantinopla, a quien Procopio envió a prisión en 365, no descansa sobre una base histórica sólida, sino sobre la suposición de James Godefroy, el editor del Código Teodosiano (Lyons, 1665). Los cuatro “Diálogos” de ciento noventa y siete preguntas y respuestas que están bajo su nombre, y se hallan en Migne P.G., XXXVIII, 851-1190, no pueden ser de su autoría, debido a su naturaleza, contenido y anacronismos. Hoy día generalmente se consideran espurias.

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