Santo del día 22 de Abril – San Teodoro de Siceone

Santo del día 22 de Abril – San Teodoro de Siceone

San Teodoro nació en Sykeon, en Galacia (Asia Menor). La madre y la tía gestionaban un albergue que funcionaba también como prostíbulo, hasta que se les unió una cocinera tan capaz para atraer clientes con la comida que las dos mujeres no tuvieron más necesidad de ganarse la vida prostituyéndose. La cocinera, persona muy devota, animó al joven Teodoro a frecuentar la Iglesia, le enseñó a orar y lo introdujo en la práctica ascética del ayuno. Esta suerte de dirección espiritual influenció no poco en Teodoro, que decidió hacerse eremita en Arkea, cerca de doce kilómetros de la casa, donde vivió en una gruta frente a una capilla. Su fama de santidad atraía visitantes, que además le atribuyeron el particular don de exorcismo de los espíritus malignos; por lo que para evitar que su fama se difundiese más, prefirió retirarse a las montañas, intentando vivir en una gruta escondida, conocida sólo por otra persona, a quien tocó más tarde scarlo de allí en mala salud, sucio e infectado. Con sólo dieciocho años recibió la ordenación presbiteral, después de lo cual peregrinó a Jerusalén, donde recibió el hábito monástico.

Al regreso de tal experiencia emprendió un nuevo estlo de vida extremadamente austero, similar al de los «estilitas» [que vivían sobre una columna o «stylo»], y comenzó a vivir en cestas colgantes. Se le atribuyó a su intercesión toda suerte de milagros, hecho que le proporcionó nuevamente visitantes y discípulos, por lo cual se vio obligado a organizar un monasterio, un hospedaje y una iglesia. Por completo contra su voluntad fue elegido obispo de Anastasiópolis [hoy Ankara], sede que gobernó por una decena de años, hasta que obtuvo el permiso de dimitir. Su episcopado se caracterizó principalmente por milagros y prodigios. No quedan noticias de su actos episcopales, si no sólo vestigios de controversias con algunas aldeas del término diocesano, que estaban confiadas a señores laicos que maltrataban y oprimían a la población, y Teodoro intentó corregir.

Consiguió al fin la dimisión para poder dedicarse en alma y cuerpo a la oración y al cuidado de sus monjes, que durante su ausencia habían adquirido costumbres muy relajadas. Se afincó en Heliópolis, pero fue llamado a Constantinopla para recibir honores del emperador, cuyo hijo había curado. Pasó el resto de sus días en el monasterio, haciendo milagros y recibiendo a los visitantes. Nació al cielo en el año 613. A lo largo de su vida fue un gran devoto de san Jorge y contribuyó a la difusión de su culto.

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