Oración del medio día con el P. Rubén 05 de Junio

Oración del medio día con el P. Rubén 05 de Junio

Oración del medio día con el P. Rubén 05 de Junio

X Domingo del Tiempo Ordinario

Hoy también nosotros quisiéramos enjugar todas las lágrimas de este mundo. Los medios de comunicación nos muestran los dolores de la humanidad. ¡Son tantos! Si pudiéramos, a tantos hombres y mujeres les diríamos «levántate». Pero…, no podemos, ¡no podemos, Señor! Nos sale del alma decirle: Mira, Jesús, que nos vemos desbordados por el dolor. ¡Ayúdanos!

Ante esta sensación de impotencia, procuremos reaccionar con sentido sobrenatural y con sentido común. Sentido sobrenatural, en primer lugar, para ponernos inmediatamente en manos de Dios: no estamos solos, «Dios ha visitado a su pueblo». La impotencia es nuestra, no de Él. La peor de todas las tragedias es la moderna pretensión de edificar un mundo sin Dios e, incluso, a espaldas de Dios. Desde luego es posible edificar “algo” sin Dios, pero la historia nos ha mostrado sobradamente que este “algo” es frecuentemente inhumano. Aprendámoslo de una vez por todas: «Sin mí no podéis hacer nada dice Jesús».

El espíritu cristiano es “realista” y, a la vez, “optimista”: podemos “gestionar” el dolor. Más aún: el dolor es una oportunidad para manifestar amor y para crecer en amor. Jesucristo ha recorrido este camino. En palabras del Papa Francisco, «conmoverse, compadecerse del que está caído, son actitudes de quien sabe reconocer en el otro su propia imagen. Las heridas que cura en el hermano son ungüento para las propias. La compasión se convierte en comunión, en puente que acerca y estrecha lazos».

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