Oración de Vísperas 12 de octubre 2019

Oración de Vísperas 12 de octubre 2019

TIEMPO ORDINARIO
SÁBADO DE LA SEMANA XXVII
De la Feria. Salterio III

 

12 de octubre

 

I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

  1. Dios mío, ven en mi auxilio
    R.Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

    Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA

    Hoy rompe la clausura
    del surco empedernido
    el grano en él hundido
    por nuestra mano dura;
    y hoy da su flor primera
    la rama sin pecado
    del árbol mutilado
    por nuestra mano fiera.

    Hoy triunfa el buen Cordero
    que, en esta tierra impía,
    se dio con alegría
    por el rebaño entero;
    y hoy junta su extraviada
    majada y la conduce
    al sitio en que reluce
    la luz resucitada.

    Hoy surge, viva y fuerte,
    segura y vencedora,
    la Vida que hasta ahora
    yacía en honda muerte;
    y hoy alza del olvido
    sin fondo y de la nada
    al alma rescatada
    y al mundo redimido. Amén.

    SALMODIA

    Ant 1. Desead la paz a Jerusalén.

    Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

    ¡Qué alegría cuando me dijeron:
    «Vamos a la casa del Señor»!
    Ya están pisando nuestros pies
    tus umbrales, Jerusalén.

    Jerusalén está fundada
    como ciudad bien compacta.
    Allá suben las tribus,
    las tribus del Señor,

    según la costumbre de Israel,
    a celebrar el nombre del Señor;
    en ella están los tribunales de justicia
    en el palacio de David.

    Desead la paz a Jerusalén:
    «Vivan seguros los que te aman,
    haya paz dentro de tus muros,
    seguridad en tus palacios.»

    Por mis hermanos y compañeros,
    voy a decir: «La paz contigo.»
    Por la casa del Señor, nuestro Dios,
    te deseo todo bien.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Desead la paz a Jerusalén.

    Ant 2. Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.

    Salmo 129 – DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.

    Desde lo hondo a ti grito, Señor;
    Señor, escucha mi voz;
    estén tus oídos atentos
    a la voz de mi súplica.

    Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
    ¿quién podrá resistir?
    Pero de ti procede el perdón,
    y así infundes respeto.

    Mi alma espera en el Señor,
    espera en su palabra;
    mi alma aguarda al Señor,
    más que el centinela la aurora.

    Aguarde Israel al Señor,
    como el centinela la aurora;
    porque del Señor viene la misericordia,
    la redención copiosa;
    y él redimirá a Israel
    de todos sus delitos.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.

    Ant 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

    Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL – Flp 2, 6-11

    Cristo, a pesar de su condición divina,
    no hizo alarde de su categoría de Dios,
    al contrario, se anonadó a sí mismo,
    y tomó la condición de esclavo,
    pasando por uno de tantos.

    Y así, actuando como un hombre cualquiera,
    se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
    y una muerte de cruz.

    Por eso Dios lo levantó sobre todo
    y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
    de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
    en el cielo, en la tierra, en el abismo
    y toda lengua proclame:
    Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.

    LECTURA BREVE 2Pe 1, 19-21

    Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.

    RESPONSORIO BREVE

    V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
    R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

    V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
    R. Alabado sea el nombre del Señor.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor.

    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. ¿No ha vuelto ninguno a dar gloria a Dios, sino este extranjero? Levántate y vete; tu fe te ha salvado.

    Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

    Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
    porque ha mirado la humillación de su esclava.

    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo,
    y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.

    El hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón,
    derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos.

    Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de su misericordia
    -como lo había prometido a nuestros padres-
    en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. ¿No ha vuelto ninguno a dar gloria a Dios, sino este extranjero? Levántate y vete; tu fe te ha salvado.

    PRECES

    Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y digámosle:

    Míranos y escúchanos, Señor.

    Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu sangre
    no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.

    Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio
    sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.

    Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las naciones
    para que cuiden con interés de los pobres y postergados.

    Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su raza, color, condición social, lengua o religión
    y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad
    con María y con todos tus santos.

    Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:

    Padre nuestro…

    ORACION

    Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera que estemos dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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