Oración de Vísperas 01 de octubre 2019

Oración de Vísperas 01 de octubre 2019

TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA XXVI
Del Común de vírgenes. Salterio II

1 de octubre

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS. (MEMORIA)

VÍSPERAS
(Oración de la tarde)

INVOCACIÓN INICIAL

  1. Dios mío, ven en mi auxilio
    R.Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

    Himno: DICHOSA TÚ, QUE ENTRE TODAS

    Dichosa tú, que, entre todas,
    fuiste por Dios sorprendida
    con tu lámpara encendida
    para el banquete de bodas.

    Con el abrazo inocente
    de un hondo pacto amoroso,
    vienes a unirte al Esposo
    por virgen y por prudente.

    Enséñanos a vivir,
    ayúdenos tu oración,
    danos en la tentación
    la gracia de resistir.

    Honor a la Trinidad
    por esta limpia victoria,
    y gloria por esta gloria
    que alegra a la humanidad. Amén.

    SALMODIA

    Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.

    Salmo 48 I – VANIDAD DE LAS RIQUEZAS

    Oíd esto, todas las naciones,
    escuchadlo, habitantes del orbe:
    plebeyos y nobles, ricos y pobres;

    mi boca hablará sabiamente,
    y serán muy sensatas mis reflexiones;
    prestaré oído al proverbio
    y propondré mi problema al son de la cítara.

    ¿Por qué habré de temer los días aciagos,
    cuando me cerquen y me acechen los malvados,
    que confían en su opulencia
    y se jactan de sus inmensas riquezas,
    si nadie puede salvarse
    ni dar a Dios un rescate?

    Es tan caro el rescate de la vida,
    que nunca les bastará
    para vivir perpetuamente
    sin bajar a la fosa.

    Mirad: los sabios mueren,
    lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
    y legan sus riquezas a extraños.

    El sepulcro es su morada perpetua
    y su casa de edad en edad,
    aunque hayan dado nombre a países.

    El hombre no perdura en la opulencia,
    sino que perece como los animales.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. No podéis servir a Dios y al dinero.

    Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

    Salmo 48 II

    Éste es el camino de los confiados,
    el destino de los hombres satisfechos:

    son un rebaño para el abismo,
    la muerte es su pastor,
    y bajan derechos a la tumba;
    se desvanece su figura
    y el abismo es su casa.

    Pero a mí, Dios me salva,
    me saca de las garras del abismo
    y me lleva consigo.

    No te preocupes si se enriquece un hombre
    y aumenta el fasto de su casa:
    cuando muera, no se llevará nada,
    su fasto no bajará con él.

    Aunque en vida se felicitaba:
    «Ponderan lo bien que lo pasas»,
    irá a reunirse con sus antepasados,
    que no verán nunca la luz.

    El hombre rico e inconsciente
    es como un animal que perece.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. «Atesorad tesoros en el cielo», dice el Señor.

    Ant 3. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

    Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12

    Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
    el honor y el poder,
    porque tú has creado el universo;
    porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

    Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
    porque fuiste degollado
    y por tu sangre compraste para Dios
    hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
    y has hecho de ellos para nuestro Dios
    un reino de sacerdotes
    y reinan sobre la tierra.

    Digno es el Cordero degollado
    de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
    la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Digno es el Cordero degollado de recibir el honor y la gloria.

    LECTURA BREVE 1Co 7, 32. 34

    El célibe se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos en cuerpo y alma.

    RESPONSORIO BREVE

    V. Llevan ante el Rey el séquito de vírgenes, las traen entre alegría.
    R. Llevan ante el Rey el séquito de vírgenes, las traen entre alegría.

    V. Van entrando en el palacio real.
    R. Las traen entre alegría.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Llevan ante el Rey el séquito de vírgenes, las traen entre alegría.

    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. Estad alegres, porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

    Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

    Proclama mi alma la grandeza del Señor,
    se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
    porque ha mirado la humillación de su esclava.

    Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
    porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
    su nombre es santo,
    y su misericordia llega a sus fieles
    de generación en generación.

    El hace proezas con su brazo:
    dispersa a los soberbios de corazón,
    derriba del trono a los poderosos
    y enaltece a los humildes,
    a los hambrientos los colma de bienes
    y a los ricos los despide vacíos.

    Auxilia a Israel, su siervo,
    acordándose de su misericordia
    -como lo había prometido a nuestros padres-
    en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Estad alegres, porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.

    PRECES

    Alabemos con gozo a Cristo, que elogió a los que permanecen vírgenes a causa del reino de Dios, y supliquémosle, diciendo:

    Jesús, rey de las vírgenes, escúchanos.

    Señor Jesucristo, tú que como esposo amante colocaste junto a ti a la Iglesia sin mancha ni arruga,
    haz que sea siempre santa e inmaculada.

    Señor Jesucristo, a cuyo encuentro salieron las vírgenes santas con sus lámparas encendidas,
    no permitas que falte nunca el óleo de la fidelidad en las lámparas de las vírgenes que se han consagrado a ti.

    Señor Jesucristo, a quien la Iglesia virgen guardó siempre fidelidad intacta,
    concede a todos los cristianos la integridad y la pureza de la fe.

    Tú que concedes hoy a tu pueblo alegrarse por la fiesta de santa Teresa del Niño Jesús, virgen,
    concédele también gozar siempre de su valiosa intercesión.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Tú que recibiste en el banquete de tus bodas a las vírgenes santas,
    admite tanbién a nuestros hermanos difuntos en el convite festivo de tu reino.

    Oremos con Jesús, diciendo a nuestro Padre:

    Padre nuestro…

    ORACION

    Dios y Padre nuestro, que abres las puertas de tu reino a los pequeños y a los humildes, haz que sigamos confiadamente el camino de sencillez que siguió santa Teresa del Niño Jesús, para que, por su intercesión, también nosotros lleguemos a descubrir aquella gloria que permanece escondida a los sabios y a los prudentes según el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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