Oración de Laudes 29 de Abril 2019

Oración de Laudes 29 de Abril 2019

TIEMPO PASCUAL
LUNES DE LA SEMANA II
Del Común de vírgenes. Salterio II

29 de abril

 

SANTA CATALINA DE SIENA, virgen y doctora de la Iglesia. MEMORIA

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

  1. Señor abre mis labios
    R.Y mi boca proclamará tu alabanza

    INVITATORIO

    Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de las vírgenes. Aleluya.

    Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes;
    suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto;
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso»

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Himno: NOS APREMIA EL AMOR, VÍRGENES SANTAS.

    Nos apremia el amor, vírgenes santas,
    vosotras, que seguisteis su camino,
    guiadnos por las sendas de las almas
    que hicieron de su amor amar divino.

    Esperasteis en vela a vuestro Esposo
    en la noche fugaz de vuestra vida,
    cuando llamó a la puerta, vuestro gozo
    fue contemplar su gloria sin medida.

    Vuestra fe y vuestro amor, un fuego ardiente
    que mantuvo la llama en la tardanza,
    vuestra antorcha encendida ansiosamente
    ha colmado de luz vuestra esperanza.

    Pues gozáis ya las nupcias que el Cordero
    con la Iglesia de Dios ha celebrado,
    no dejéis que se apague nuestro fuego
    en la pereza y el sueño del pecado.

    Demos gracias a Dios y, humildemente,
    pidamos al Señor que su llamada
    nos encuentre en vigilia permanente,
    despiertos en la fe y en veste blanca. Amén.

    SALMODIA

    Ant 1. Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

    Salmo 107 – ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO.

    Dios mío, mi corazón está firme,
    para tí cantaré y tocaré, gloria mía.
    Despertad, cítara y arpa,
    despertaré a la aurora.

    Te daré gracias ante los pueblos, Señor,
    tocaré para ti ante las naciones:
    por tu bondad, que es más grande que los cielos;
    por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.

    Elévate sobre el cielo, Dios mío,
    y llene la tierra tu gloria;
    para que se salven tus predilectos,
    que tu mano salvadora nos responda.

    Dios habló en su santuario:
    «Triunfante ocuparé Siquén,
    parcelaré el valle de Sucot;

    mío es Galaad, mío Manasés,
    Efraín es yelmo de mi cabeza,
    Judá es mi cetro;

    Moab, una jofaina para lavarme,
    sobre Edom echo mi sandalia,
    sobre Filistea canto victoria.»

    Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
    quién me conducirá a Edom,
    si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado
    y no sales ya con nuestras tropas?

    Auxílianos contra el enemigo,
    que la ayuda del hombre es inútil;
    con Dios haremos proezas,
    El pisoteará a nuestros enemigos.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.

    Ant 2. El Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

    Cántico: ALEGRIA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN Is 61, 10-62, 5

    Desbordo de gozo con el Señor,
    y me alegro con mi Dios:
    porque me ha vestido un traje de gala
    y me ha envuelto en un manto de triunfo,
    como a un novio que se pone la corona,
    o a una novia que se adorna con sus joyas.

    Como el suelo echa sus brotes,
    como un jardín hace brotar sus semillas,
    así el Señor hará brotar la justicia
    y los himnos, ante todos los pueblos.

    Por amor de Sión no callaré,
    por amor de Jerusalén no descansaré,
    hasta que despunte la aurora de su justicia
    y su salvación llamee como antorcha.

    Los pueblos verán tu justicia,
    y los reyes, tu gloria;
    te pondrán un nombre nuevo
    pronunciado por la boca del Señor.

    Serás corona fúlgida en la mano del Señor
    y diadema real en la palma de tu Dios.

    Ya no te llamarán «Abandonada»;
    ni a tu tierra, «Devastada»;
    a ti te llamarán «Mi favorita»,
    y a tu tierra, «Desposada»,
    porque el Señor te prefiere a ti,
    y tu tierra tendrá marido.

    Como un joven se casa con su novia,
    así te desposa el que te construyó;
    la alegría que encuentra el marido con su esposa,
    la encontrará tu Dios contigo.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. El Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los pueblos. Aleluya.

    Ant 3. El Señor reina eternamente. Aleluya.

    Salmo 145 – FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS.

    Alaba, alma mía, al Señor:
    alabaré al Señor mientras viva,
    tañeré para mi Dios mientras exista.

    No confiéis en los príncipes,
    seres de polvo que no pueden salvar;
    exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
    ese día perecen sus planes.

    Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
    el que espera en el Señor, su Dios,
    que hizo el cielo y la tierra,
    el mar y cuanto hay en él;

    que mantiene su fidelidad perpetuamente,
    que hace justicia a los oprimidos,
    que da pan a los hambrientos.

    El Señor liberta a los cautivos,
    el Señor abre los ojos al ciego,
    el Señor endereza a los que ya se doblan,
    el Señor ama a los justos.

    El Señor guarda a los peregrinos;
    sustenta al huérfano y a la viuda
    y trastorna el camino de los malvados.

    El Señor reina eternamente,
    tu Dios, Sión, de edad en edad.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. El Señor reina eternamente. Aleluya.

    LECTURA BREVE Ct 8, 7

    Las aguas torrenciales no podrían apagar el amor, ni anegarlo los ríos. Si alguien quisiera comprar el amor con todas las riquezas de su casa, se haría despreciable.

    RESPONSORIO BREVE

    V. Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.
    R. Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.

    V. Tu rostro buscaré, Señor.
    R. Aleluya, aleluya.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Oigo en mi corazón: buscad mi rostro. Aleluya, aleluya.

    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. La virgen santa Catalina no cesaba de suplicar al Señor que se dignara dar nuevamente la paz a la santa Iglesia. Aleluya.

    Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

    Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo.
    suscitándonos una fuerza de salvación
    en la casa de David, su siervo,
    según lo había predicho desde antiguo
    por boca de sus santos profetas:

    Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
    y de la mano de todos los que nos odian;
    ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
    recordando su santa alianza
    y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

    Para concedernos que, libres de temor,
    arrancados de la mano de los enemigos,
    le sirvamos con santidad y justicia,
    en su presencia, todos nuestros días.

    Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor
    a preparar sus caminos,
    anunciando a su pueblo la salvación,
    el perdón de sus pecados.

    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto,
    para iluminar a los que viven en tiniebla
    y en sombra de muerte,
    para guiar nuestros pasos
    por el camino de la paz.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. La virgen santa Catalina no cesaba de suplicar al Señor que se dignara dar nuevamente la paz a la santa Iglesia. Aleluya.

    PRECES

    Glorifiquemos a Cristo, esposo y corona de las vírgenes, y supliquémosle, diciendo:

    Jesús, corona de las vírgenes, escúchanos.

    Señor Jesucristo, a quien las vírgenes amaron como a su único esposo,
    concédenos que nada nos aparte de tu amor.

    Tú que coronaste a María como reina de las vírgenes,
    por su intercesión concédenos recibirte siempre con pureza de corazón.

    Por intercesión de las santas vírgenes que te sirvieron siempre con fidelidad, consagradas a ti en cuerpo y alma,
    ayúdanos, Señor, a que los bienes de este mundo que pasa no nos separen de tu amor eterno.

    Señor Jesús, esposo que has de venir y a quien las vírgenes prudentes esperaban,
    concédenos que aguardemos tu retorno glorioso con una esperanza activa.

    Por intercesión de santa Catalina de Siena, que fue virgen sensata y una de las prudentes,
    concédenos, Señor, la verdadera sabiduría y la pureza de costumbres.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Con sencillez y humildad digamos la oración que Jesús nos enseñó:

    Padre nuestro…

    ORACION

    Señor Dios nuestro, que diste a santa Catalina de Siena el don de entregarse con amor a la contemplación de la pasión de Cristo y al servicio de la Iglesia, haz que, por su intercesión, el pueblo cristiano viva siempre unido al misterio de Cristo, para que pueda rebosar de gozo cuando se manifieste su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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