Oración de Laudes 16 de Septiembre 2019

Oración de Laudes 16 de Septiembre 2019

TIEMPO ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA XXIV
Del Común de varios mártires. Salterio IV

16 de setiembre

SANTOS CORNELIO, Papa, y CIPRIANO, obispo, mártires. (MEMORIA)

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

  1. Señor abre mis labios
    R.Y mi boca proclamará tu alabanza

    INVITATORIO

    Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de los mártires.

    Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes;
    suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto;
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso»

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Himno: TESTIGOS DE LA SANGRE.

    Testigos de la sangre
    con sangre rubricada,
    frutos de amor cortados
    al golpe de la espada.

    Testigos del amor
    en sumisión callada,
    canto y cielo en los labios
    al golpe de la espada.

    Testigos del dolor
    de vida enamorada;
    diario placer de muerte
    al golpe de la espada.

    Testigos del cansancio
    de una vida inmolada
    a golpe de Evangelio
    y al golpe de la espada.

    Demos gracias al Padre
    por la sangre sagrada;
    pidamos ser sus mártires,
    y a cada madrugada
    poder morir la vida
    al golpe de la espada. Amén.

    SALMODIA

    Ant 1. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.

    Salmo 89 – BAJE A NOSOTROS LA BONDAD DEL SEÑOR

    Señor, tú has sido nuestro refugio
    de generación en generación.

    Antes que naciesen los montes
    o fuera engendrado el orbe de la tierra,
    desde siempre y por siempre tú eres Dios.

    Tú reduces el hombre a polvo,
    diciendo: «Retornad, hijos de Adán.»
    Mil años en tu presencia
    son un ayer, que pasó;
    una vigilia nocturna.

    Los siembras año por año,
    como hierba que se renueva:
    que florece y se renueva por la mañana,
    y por la tarde la siegan y se seca.

    ¡Cómo nos ha consumido tu cólera
    y nos ha trastornado tu indignación!
    Pusiste nuestras culpas ante ti,
    nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
    y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera,
    y nuestros años se acabaron como un suspiro.

    Aunque uno viva setenta años,
    y el más robusto hasta ochenta,
    la mayor parte son fatiga inútil,
    porque pasan aprisa y vuelan.

    ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira,
    quién ha sentido el peso de tu cólera?
    Enséñanos a calcular nuestros años,
    para que adquiramos un corazón sensato.

    Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo?
    Ten compasión de tus siervos;
    por la mañana sácianos de tu misericordia,
    y toda nuestra vida será alegría y júbilo.

    Danos alegría, por los días en que nos afligiste,
    por los años en que sufrimos desdichas.
    Que tus siervos vean tu acción,
    y sus hijos tu gloria.

    Baje a nosotros la bondad del Señor
    y haga prósperas las obras de nuestras manos.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Por la mañana, sácianos de tu misericordia, Señor.

    Ant 2. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.

    Cántico: CANTICO NUEVO AL DIOS VENCEDOR Y SALVADOR Is 42, 10-16

    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    llegue su alabanza hasta el confín de la tierra;
    muja el mar y lo que contiene,
    las islas y sus habitantes;

    alégrese el desierto con sus tiendas,
    los cercados que habita Cadar;
    exulten los habitantes de Petra,
    clamen desde la cumbre de las montañas;
    den gloria al Señor,
    anuncien su alabanza en las islas.

    El Señor sale como un héroe,
    excita su ardor como un guerrero,
    lanza el alarido,
    mostrándose valiente frente al enemigo.

    «Desde antiguo guardé silencio,
    me callaba y aguantaba;
    mas ahora grito como la mujer cuando da a luz,
    jadeo y resuello.

    Agostaré montes y collados,
    secaré toda su hierba,
    convertiré los ríos en yermo,
    desecaré los estanques;
    conduciré a los ciegos
    por el camino que no conocen,
    los guiaré por senderos que ignoran.
    Ante ellos convertiré la tiniebla en luz,
    lo escabroso en llano.»

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Llegue la alabanza del Señor hasta el confín de la tierra.

    Ant 3. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

    Salmo 134 1-12 – HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

    Alabad el nombre del Señor,
    alabadlo, siervos del Señor,
    que estáis en la casa del Señor,
    en los atrios de la casa de nuestro Dios.

    Alabad al Señor porque es bueno,
    tañed para su nombre, que es amable.
    Porque él se escogió a Jacob,
    a Israel en posesión suya.

    Yo sé que el Señor es grande,
    nuestro dueño más que todos los dioses.
    El Señor todo lo que quiere lo hace:
    en el cielo y en la tierra,
    en los mares y en los océanos.

    Hace subir las nubes desde el horizonte,
    con los relámpagos desata la lluvia,
    suelta a los vientos de sus silos.

    Él hirió a los primogénitos de Egipto,
    desde los hombres hasta los animales.
    Envió signos y prodigios
    -en medio de ti, Egipto-
    contra el Faraón y sus ministros.

    Hirió de muerte a pueblos numerosos,
    mató a reyes poderosos:
    a Sijón, rey de los amorreos;
    a Hog, rey de Basán,
    y a todos los reyes de Canaán.
    Y dio su tierra en heredad,
    en heredad a Israel, su pueblo.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. Alabad el nombre del Señor, los que estáis en la casa del Señor.

    LECTURA BREVE 2Co 1, 3-5

    Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de todo consuelo; él nos consuela en todas nuestras luchas, para poder nosotros consolar a los que están en toda tribulación, mediante el consuelo con que nosotros somos consolados por Dios. Porque si es cierto que los sufrimientos de Cristo rebosan sobre nosotros, también por Cristo rebosa nuestro consuelo.

    RESPONSORIO BREVE

    V. Los justos viven eternamente.
    R. Los justos viven eternamente.

    V. Reciben de Dios su recompensa.
    R. Viven eternamente.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Los justos viven eternamente.

    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. ¡Oh cuán preciosa muerte, en la cual se adquiere la inmortalidad al precio de la propia sangre!

    Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

    Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo.
    suscitándonos una fuerza de salvación
    en la casa de David, su siervo,
    según lo había predicho desde antiguo
    por boca de sus santos profetas:

    Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
    y de la mano de todos los que nos odian;
    ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
    recordando su santa alianza
    y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

    Para concedernos que, libres de temor,
    arrancados de la mano de los enemigos,
    le sirvamos con santidad y justicia,
    en su presencia, todos nuestros días.

    Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor
    a preparar sus caminos,
    anunciando a su pueblo la salvación,
    el perdón de sus pecados.

    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto,
    para iluminar a los que viven en tiniebla
    y en sombra de muerte,
    para guiar nuestros pasos
    por el camino de la paz.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

    Ant. ¡Oh cuán preciosa muerte, en la cual se adquiere la inmortalidad al precio de la propia sangre!

    PRECES

    Celebremos, amados hermanos, a Jesús, el testigo fiel, y al recordar hoy a los santos mártires sacrificados a causa de la palabra de Dios, aclamémosle diciendo:

    Nos has comprado, Señor, con tu sangre.

    Por la intercesión de los santos mártires que entregaron libremente su vida como testimonio de la fe,
    concédenos, Señor, la verdadera libertad de espíritu.

    Por la intercesión de los santos mártires que proclamaron la fe hasta derramar su sangre,
    concédenos, Señor, la integridad y constancia de la fe.

    Por la intercesión de los santos mártires que soportando la cruz siguieron tus pasos,
    concédenos, Señor, soportar con generosidad las contrariedades de la vida.

    Por la intercesión de los santos mártires que blanquearon su manto en la sangre del Cordero,
    concédenos, Señor, vencer las obras del mundo y de la carne.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres

    Dirijamos ahora nuestra oración al Padre que está en los cielos, diciendo:

    Padre nuestro…

    ORACION

    Señor, tú que en los santos Cornelio y Cipriano diste a tu pueblo pastores llenos de celo y mártires victoriosos, concédenos por su valiosa intercesión, ser firmes e invencibles en la fe y trabajar con verdadero empeño por lograr la unidad de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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