Oración de Laudes 03 de Diciembre 2019

Oración de Laudes 03 de Diciembre 2019

TIEMPO DE ADVIENTO
MARTES DE LA SEMANA I

Del común de los pastores, para un santo presbítero – Salterio I

3 de diciembre

 

SAN FRANCISCO JAVIER, presbítero. (MEMORIA)

  1. Señor, abre mis labios
    R.Y mi boca proclamará tu alabanza.

    INVITATORIO

    Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor supremo.

    Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

    Venid, aclamemos al Señor,
    demos vítores a la Roca que nos salva;
    entremos a su presencia dándole gracias,
    aclamándolo con cantos.

    Porque el Señor es un Dios grande,
    soberano de todos los dioses:
    tiene en su mano las simas de la tierra,
    son suyas las cumbres de los montes;
    suyo es el mar, porque él lo hizo,
    la tierra firme que modelaron sus manos.

    Venid, postrémonos por tierra,
    bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios,
    y nosotros su pueblo,
    el rebaño que él guía.

    Ojalá escuchéis hoy su voz:
    «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto;
    cuando vuestros padres me pusieron a prueba
    y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

    Durante cuarenta años
    aquella generación me repugnó, y dije:
    Es un pueblo de corazón extraviado,
    que no reconoce mi camino;
    por eso he jurado en mi cólera
    que no entrarán en mi descanso»

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén

    Himno: CRISTO, CABEZA, REY DE LOS PASTORES.

    Cristo, cabeza, rey de los pastores,
    el pueblo entero, madrugando a fiesta,
    canta a la gloria de tu sacerdote
    himnos sagrados.

    Con abundancia de sagrado crisma,
    la unción profunda de tu Santo Espíritu
    lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
    jefe del pueblo.

    El fue pastor y forma del rebaño,
    luz para el ciego, báculo del pobre,
    padre común, presencia providente,
    todo de todos.

    Tú que coronas sus merecimientos,
    danos la gracia de imitar su vida,
    y al fin, sumisos a su magisterio,
    danos su gloria. Amén.

    SALMODIA

    Ant. 1. Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

    Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN

    Te invoco de todo corazón;
    respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
    a ti grito: sálvame,
    y cumpliré tus decretos;
    me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
    esperando tus palabras.

    Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
    meditando tu promesa;
    escucha mi voz por tu misericordia,
    con tus mandamientos dame vida;
    ya se acercan mis inicuos perseguidores,
    están lejos de tu voluntad.

    Tú, Señor, estás cerca,
    y todos tus mandatos son estables;
    hace tiempo comprendí que tus preceptos
    los fundaste para siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén

    Ant. Alégrate y goza, nueva Sión, porque tu Rey llega con mansedumbre a salvar nuestras almas.

    Ant. 2. Fortaleced las manos débiles; sed fuertes y decid: «Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará.» Aleluya-

    Cántico: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO Ex 15, 1-4. 8-13. 17-18

    Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
    caballos y carros ha arrojado en el mar.
    Mi fuerza y mi poder es el Señor,
    él fue mi salvación.

    Él es mi Dios: yo lo alabaré;
    el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
    El Señor es un guerrero,
    su nombre es «El Señor».

    Los carros del faraón los lanzó al mar,
    ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes.

    Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,
    las corrientes se alzaron como un dique,
    las olas se cuajaron en el mar.

    Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
    repartiré el botín, se saciará mi codicia,
    empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»

    Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,
    se hundieron como plomo en las aguas formidables.

    ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
    ¿Quién como tu, terrible entre los santos,
    temibles por tus proezas, autor de maravillas?

    Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
    guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
    los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.

    Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
    lugar del que hiciste tu trono, Señor;
    santuario, Señor, que fundaron tus manos.
    El Señor reina por siempre jamás.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén

    Ant. Fortaleced las manos débiles; sed fuertes y decid: «Mirad a nuestro Dios que viene y nos salvará.» Aleluya-

    Ant. 3. La ley se nos dió por mediación de Moisés; pero la gracia y la verdad nos han venido por Jesucristo.

    Salmo 116 – INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.

    Alabad al Señor, todas las naciones,
    aclamadlo, todos los pueblos:

    Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén

    Ant. La ley se nos dió por mediación de Moisés; pero la gracia y la verdad nos han venido por Jesucristo.

    LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a

    Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios: reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas llamativas y extrañas.

    RESPONSORIO BREVE

    V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
    R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

    V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el nombre del Señor.
    R. He colocado centinelas.

    V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.

    CÁNTICO EVANGÉLICO

    Ant. No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros.

    Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

    Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
    porque ha visitado y redimido a su pueblo.
    suscitándonos una fuerza de salvación
    en la casa de David, su siervo,
    según lo había predicho desde antiguo
    por boca de sus santos profetas:

    Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
    y de la mano de todos los que nos odian;
    ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
    recordando su santa alianza
    y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

    Para concedernos que, libres de temor,
    arrancados de la mano de los enemigos,
    le sirvamos con santidad y justicia,
    en su presencia, todos nuestros días.

    Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
    porque irás delante del Señor
    a preparar sus caminos,
    anunciando a su pueblo la salvación,
    el perdón de sus pecados.

    Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
    nos visitará el sol que nace de lo alto,
    para iluminar a los que viven en tiniebla
    y en sombra de muerte,
    para guiar nuestros pasos
    por el camino de la paz.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén

    Ant. No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros.

    PRECES

    Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus ovejas, y supliquémosle diciendo:

    Apacienta a tu pueblo, Señor.

    Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos has revelado tu misericordia y tu amor,
    haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.

    Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único pastor de tu pueblo,
    no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.

    Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de los cuerpos y de las almas,
    haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas de una vida santa.

    Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el amor de los santos,
    haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.

    Se pueden añadir algunas intenciones libres.

    Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:

    Padre nuestro…

    ORACIÓN

    Señor, Dios nuestro, que quisiste que numerosos pueblos llegaran a conocerte por medio de la predicación de san Francisco Javier, concede a todos los bautizados un gran celo por la propagación de la fe, para que así tu Iglesia pueda alegrarse de ver aumentados sus hijos en todo el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

    CONCLUSIÓN

    V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
    R. Amén.

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