MENSAJE DOMINICAL DE MONS RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ

MENSAJE DOMINICAL DE MONS RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ

MENSAJE DOMINICAL

24 de julio de 2016

En los ambientes de nuestras comunidades palpamos la creciente reducción del tiempo dedicado a la oración. Las nuevas generaciones, por otra parte, han estado perdiendo las prácticas de piedad y las fórmulas de oraciones que en tiempos pasados a los mayores les favoreció impulsándoles a tocar más de cerca el mundo de lo espiritual, de Dios y de la Iglesia.

El evangelista Lucas narra que el ejemplo de Jesús genera en el corazón de los discípulos el deseo de orar como él, ya que lo hace con frecuencia y no de manera breve. A veces, incluso, para poder orar tranquilamente se levanta pronto por la mañana, aunque el día anterior haya sido de mucha fatiga misionera. Así que tal es su testimonio, que sus discípulos le piden: “Señor, enséñanos a orar”. Y les enseña a orar invocando a Dios como Padre, pero también les enseña a hacerlo continuamente, sin interrupción, diciéndoles que la oración perseverante será siempre escuchada por Dios.

Optemos por vivir con vigor la fe cristiana en lo cotidiano de la vida, teniendo el alimento sólido de la oración. Esto es, ya se trate del trabajo o del descanso, del estudio o del ejercicio profesional, del matrimonio o del hogar, de la asociación civil o del servicio gubernamental, cualquiera que sea la experiencia humana, gozará solamente del aceite suave de la fuerza de Dios cuando se esté en comunión con Él mediante la oración.

No olvidemos que está tan cerca Él de nosotros, que sólo nos basta ponernos en actitud orante. Y porque nos ama, está de nuestro lado; por eso: «Quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca se le abre».

¡Feliz domingo!

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