“AUDIO y TEXTO” Regina Coeli por el P. Ruben 18 de mayo 2017

“AUDIO y TEXTO” Regina Coeli por el P. Ruben 18 de mayo 2017

Oración del Medio día por el P. Ruben 18 de mayo 2017

Hoy escuchamos nuevamente la íntima confidencia que Jesús nos hizo el Jueves Santo: Como el Padre me amó, yo también los he amado. El amor del Padre al Hijo es inmenso, tierno, entrañable. Lo leemos en el libro de los Proverbios, cuando afirma que, mucho antes de comenzar las obras, yo estaba allí, como arquitecto, y era yo todos los días su delicia, jugando en su presencia en todo tiempo. Así nos ama a nosotros y, anunciándolo proféticamente en el mismo libro, añade que jugando por el orbe de su tierra, mis delicias están con los hijos de los hombres.

El Padre ama al Hijo, y Jesús no deja de decírnoslo: El que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a Él. El Padre lo ha proclamado bien alto en el Jordán, cuando escuchamos: Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido y, más tarde, en el Tabor: Éste es mi Hijo amado, escúchenlo.

Jesús ha respondido, «Abbá», ¡papá! Ahora nos revela, como el Padre me amó, yo también los he amado. Y, ¿qué haremos nosotros? Pues mantenernos en su amor, observar sus mandamientos, amar la Voluntad del Padre. ¿No es éste el ejemplo que Él nos da?: Yo hago siempre lo que le agrada a Él. Pero nosotros, que somos débiles, inconstantes, cobardes y por qué no decirlo incluso, malos, ¿perderemos, pues, para siempre su amistad? ¡No, Él no permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas! Pero si alguna vez nos apartásemos de sus mandamientos, pidámosle la gracia de volver corriendo como el hijo pródigo a la casa del Padre y de acudir al sacramento de la Penitencia para recibir el perdón de nuestros pecados. Yo también los he amado nos dice Jesús. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes, y su gozo sea colmado.

Regina Coeli

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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