“AUDIO y TEXTO” del Ángelus por el P. Rubén 18 de junio 2017

"AUDIO y TEXTO" del Ángelus por el P. Rubén 18 de junio 2017

Oración del Medio día por el P. Rubén 18 de junio 2017

Hoy, el Evangelio nos dice que el Señor se sentía turbado, porque aquel pueblo iba desorientado y cansado, como ovejas sin pastor. El pueblo de Israel sabía muy bien, mejor que nosotros qué era un pastor, y el alboroto que se formaba cuando las ovejas se encontraban solas sin pastor.

Si Jesús viniera hoy, yo creo que repetiría las mismas palabras: pues hay muchas personas desorientadas, buscando cuál es el sentido de la vida. Señor, ¿qué solución das a este gran problema? Pues Jesús pide oración, escoge a doce apóstoles y los envía a predicar el reino de Dios.

¡Escogió a doce Apóstoles! Envía a estos doce hombres a predicar: ‘El Reino de los Cielos está cerca’. Lo que los Apóstoles hicieron, y nosotros hemos de hacer, es predicar a la persona adorable de Jesucristo y su mensaje de paz y de amor, y eso de una manera desinteresada.

Todos estamos convocados a ello: los sucesores de los Apóstoles pero también, en unión con ellos, todos los fieles. Todos tenemos esta misión en el mundo: sanar a la humanidad de sus heridas, orientarla en sus búsquedas… No solamente los obispos y los sacerdotes, sino también los laicos: por ejemplo, en la familia en su carácter de hogar y escuela de fe; en la universidad y en los colegios; en los medios de comunicación; en el mundo, y cada cristiano en su ambiente de amistad y de trabajo.

Escuchemos a san Francisco de Sales, que escribe: En la misma creación de las cosas, Dios, el Creador, mandó a las plantas que cada una diera el fruto según la especie. Igualmente, los cristianos que son plantas vivas de la Iglesia les mandó a cada uno de ellos que diera fruto de devoción según la calidad, el estado y la vocación que tuviera.

Regina Coeli

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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