“AUDIO y TEXTO” del Ángelus por el P. Rubén 08 de junio 2017

“AUDIO y TEXTO” del Ángelus por el P. Rubén 08 de junio 2017

Oración del Mediodía por el P. Rubén 08 de junio 2017

Nuestro Señor Jesucristo es sumo y eterno Sacerdote es la fiesta que celebramos hoy, porque Él ofreció la víctima perfecta al Padre que no es otra cosa que el mismo Jesús en el único altar de la Cruz. Cristo es, por tanto, Sacerdote, víctima y altar. Jesús ofreció su propia vida por amor a los hombres. Ha inclinado sus oídos a los gemidos de los pobres hasta la humillación de si mismo, ha fijado su vista en las pequeñeces de cada hijo suyo. Después de Cristo ya no hace falta ofrecer ovejas, cabras o palomas. Toda oración cristiana se dirige a Dios por Jesucristo Sacerdote: desde la que realizamos en lo profundo del corazón, hasta aquella otra, sublime y solemne, que es la Santa Misa. Acerquémonos con fe y confianza a Dios. Cristo no se dejó crucificar para aplacar una supuesta ira del Padre o para satisfacer una hipotética sed de sangre por parte de un Dios herido por los pecados de los hombres. Al contrario, lo hizo por Amor.

Los Sacerdotes son para la Iglesia lo que las madres para la familias; si ellas están bien, toda la familia lo nota; si ellos están bien, toda la Iglesia se beneficia. Sacerdotes santos, conscientes de su sagrada misión. Reza por las vocaciones sacerdotales. Pídele a Dios muchos y santos sacerdotes. Dios sigue llamando: continúa tocando a las puertas de los corazones de tantos jóvenes, invitándoles al seguimiento. Pide a Dios que los llamados sean generosos: el mundo necesita héroes de amor a Dios, hombres capaces de sepultar su vida por amor a Dios y a los demás. Es bonito ser sacerdote, dar la gracia de Dios, el perdón de los pecados, el Cuerpo de Cristo. Ayudar a nacer ayudar a morir, abrir las conciencias al amor. Es bonito y exige sacrificio; no es una decisión fácil la de renunciar a muchas cosas buenas para decir que sí a Dios, del todo. Por eso es tan necesario el empujoncito de la oración para que muchos se dejen caer en las manos de Dios.

Regina Coeli

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.

T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.

T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya.

T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya.

Oremos:

Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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