RETIRO CUARESMAL DE HERMANAS Y HERMANOS RELIGIOSOS

RETIRO CUARESMAL DE HERMANAS Y HERMANOS RELIGIOSOS
por
RETIRO CUARESMAL DE HERMANAS Y HERMANOS RELIGIOSOS

RETIRO CUARESMAL DE HERMANAS Y HERMANOS RELIGIOSOS

Tenancingo Mex. a 23 de marzo. El pasado sábado 21  se llevó a cabo el Retiro cuaresmal para los y las Religiosas de la Diócesis en las Instalaciones del Instituto Tenancingo ubicado en Tepetzingo, México. Asistieron 62 religiosos y religiosas de diferentes Institutos de Vida Consagrada.

Dio la bienvenida el Pbro. Benjamín Benavente Ochoa y la superiora de la Congregación de las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, Hna. Angelina Orihuela Millán, anfitrionas del evento. El padre motivó a todos con una dinámica titulada: “Te damos las gracias Señor por las manos” donde todos participaron con mucho entusiasmo y disponibilidad.

Posteriormente se inició la reflexión con un canto que se hizo oración titulado: “Me dice que me ama” donde el Padre Benjamín motivaba a ser conscientes como Dios por medio de toda la creación nos muestra su amor.

Enseguida pasaron a la reflexión del documento Carta Apostólica del Santo Padre Francisco a los Consagrados con ocasión del año de la Vida Consagrada que se publicó el 21 de noviembre del año 2014. Entre los puntos que se reflexionaron están:

a) Redescubrir la chispa del propio carisma.

b) La incoherencia de vida una llamada a la conversión.

c) Se cuestionó si Jesucristo es el primer y el único amor.

d) La importancia de la Vida Consagrada, como testimonio para la gente que nos rodea, etc.

A medio día llegó su Excelencia Monseñor Raúl Gómez González, Obispo de Tenancingo, quien dirigió la Lectio Divina y se tuvo un momento de adoración con el Santísimo.

Al terminar la oración todos se trasladaron a la Capilla de la comunidad de las madres Guadalupanas donde se participó de la Eucaristía donde el Sr, Obispo presidió e invitó en la homilía a renovar el llamado que el Señor ha hecho a cada uno de los consagrados y no tenerle miedo a la cruz.

De ahí se pasó a una convivencia, donde todos disfrutaron de un sabroso menú.

Se vivió un ambiente de alegría, fraternidad, aunada al deseo de vivir en plenitud y de la mejor manera el regalo de la vocación religiosa que Dios ha dado a cada uno de los consagrados ahí presentes.

share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *