¿Quiénes eran los fariseos y los saduceos de los que habla la Biblia?

¿Quiénes eran los fariseos y los saduceos de los que habla la Biblia?

“Jesús tuvo enemigos. Su enseñanza, su posición crítica respecto a algunas enseñanzas, actuaciones e instituciones suscitaron adversarios e incluso enemigos” (Rafael Aguirre).

Para comprender a un hombre, el por qué de sus palabras y sobre todo de sus acciones, es necesario conocer el contexto en el cual vive. En el caso de Jesús, sus acciones y enseñanzas le valieron el enojo y la decisión de asesinarlo por parte de sus oponentes. Resulta lógico entonces, que para dimensionar el impacto de Jesús en su entorno debemos conocer quiénes eran y qué pensaban los que en los evangelios aparecen como sus enemigos.

En primer lugar, encontramos a los ancianos (sabios) y la aristocracia sacerdotal de Jerusalén, miembros del Sanedrín (organismo que regulaba la legislación que regía a los judíos). El Templo era el centro de interés principal de todos ellos. El culto como medio de explotación del pueblo sencillo, que declarado pecador sin remedio, debía acudir a la parafernalia del culto para recibir el perdón de sus pecados y ser admitido de nuevo en el seno de la comunidad de salvación. El problema no era el culto en sí mismo, sino que se había convertido en una estructura que enriquecía precisamente a la casta de la aristocracia sacerdotal. Eso para Jesús resultaba una abominación, incluso llega a llamar al Templo “cueva de ladrones”.

Otro grupo religioso muy importante en el tiempo de Jesús son los fariseos, cuyo significado parece ser “separados”. Y efectivamente, eran un grupo elitista, que se sentía separado del pueblo inculto y pecador, ya que ellos se mostraban como fieles cumplidores de la Ley de Dios. Ellos pensaban que la única manera de apresurar la llegada del Reino de Dios era mediante el cumplimiento estricto de los preceptos de la Ley (alrededor de 613). Jesús siempre se opuso a este modo de entender la religión y mucho menos al Reinado de su Padre. Para Jesús lo principal era que la ley de la misericordia y la compasión con el que sufre. Si una ley se interpretaba de modo que oprimía al ser humano, entonces esa interpretación debía ser ignorada. Por eso Jesús aparece en muchas ocasiones rompiendo esas reglas obsoletas y mostrando la superación de las mismas.

Los saduceos eran otro grupo religioso, colaboracionista con el Imperio Romano. Aunque diferían con los Fariseos en ciertas creencias (como la resurrección, por ejemplo), su importancia radica en que se confabularon con el poder político romano para asesinar a Jesús, seguramente porque pensaban que él era un radical que ponía en peligro su estabilidad y status. Existían también otros grupos que influyeron de manera importante en el pensamiento y personalidad de Jesús, como los esenios (monjes que vivían en las cuevas de Qumrán), pero estos no fueron realmente contrarios a Jesús.

* Jorge Arévalo Nájera es Director de la Dimensión de Biblia y Extensión Formativa de la Arquidiócesis Primada de México.

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