¿Qué es el DOMUND? ¿Qué nos dice?

¿Qué es el DOMUND? ¿Qué nos dice?

Conocí a este matrimonio con sus siete chicos en Puebla, México. Había algo en su acento que hablaba de un origen ibérico, pero para el sudamericano que rara vez sale de su terruño los acentos pueden ser confusos. Me invitaron a comer. Su hijo del medio, seis años, el que dicen es el más rebelde, salió a la puerta a buscarme, sonriente, alegre, saltando. No me conocía, me dio su pequeña mano, y me hizo pasar.

Jugamos un rato con los niños, conversamos, y llegó el momento de la comida. Sentados en la mesa grande con los otros invitados éramos 14, dos italianos, dos argentinos, un mexicano, y la familia que nos había invitado, una familia misionera oriunda de España pero por años radicada en México. La mesa era enorme pero entrabamos todos muy cómodos. Antes de empezar, la oración de bendición dirigida por los niños fue tan pura, tan bella, que me sentí en el cenáculo compartiendo la mesa del Señor. Estaba en la casa de una Familia Misionera.

Este domingo la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones. En el mundo hispanoamericano es probable que en ningún otro lugar se celebre con la intensidad que se celebra en España, donde este año el lema invita “Sé valiente, la misión te espera”.

El 70% de los 13 mil misioneros ad gentes de España están en América viviendo y proclamando el Evangelio como lo hicieron españoles hace 500 años, enseñando la lengua más bella que todos compartimos, y sobre todo, el amor más puro y plenificante, el amor a Dios y a los demás.

La valentía de la misión ad gentes en las familias, en matrimonios con hijos que salen de sus países a la misión, nos conmueven especialmente a los que vivimos la misión del laico en nuestra tierra, porque todos los cristianos estamos llamados a la misión. Se trata de pequeñas barcas de Iglesia doméstica con doble timón, con papá y mamá, cuyos hijos terminan aceptando los cambios de colegios, y muchas cosas más, pero abrazando el barco porque crecen al ejemplo de papá y mamá.

Y son esos niños los que me conmovieron en aquella visita en Puebla. Esa maravillosa imagen del árbol puro y entregado por completo a ser regado por Dios que son los matrimonios misioneros, con unos frutos bellísimos, que son sus hijos y que seguramente darán lugar a otros miles de árboles.

A todos nosotros que no somos llamados a la misión ad gentes, también a los que vivimos en familia, el Domund es una invitación, por lo pronto, a dejarnos inspirar por la valentía de los misioneros. A dejarnos conmover por su ejemplo, y a inspirarnos. Porque amar a los demás como Cristo ama también es posible en nuestra casa. Y también en nuestra casa podemos conmover a los demás si nuestros hijos aprenden de nuestro ejemplo a salir a la puerta, tomar de la mano, e invitar a participar de la mesa más linda, la mesa del Señor.

Fuente Aleteia

compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *