NO PERMITAMOS QUE NOS ROBEN LA PAZ NI EL FUTURO A LOS NIÑOS

NO PERMITAMOS QUE NOS ROBEN LA PAZ NI EL FUTURO A LOS NIÑOS

Nos preocupa y entristece que en la mesa de diálogo no se asuma una tregua firme y general que propicie condiciones para entrar a un diálogo serio donde se escuchen y se analicen las diferencias con el compromiso de generar acuerdos que abonen al bien común y a la paz; es lo que beneficia a todos. Por desgracia pareciera que no se escucha ni se mira a la sociedad, que se busca mantener más otros intereses que el bien de toda la sociedad. Sin una tregua firme y total, el diálogo será solo lucha de fuerzas y negociación de intereses. Llamamos a evitar toda polarización.

Lo que vivimos y sufrimos en Oaxaca, en Chiapas y en otros Estados no es un juego: pisoteo de derechos, atropello y vandalismo, pérdida de trabajo, enfermos sin poder ser atendidos, pensionados sin recibir su pensión, miles de niños en riesgo de perder el ciclo escolar, heridos y muertos. Estamos en contra de toda expresión de violencia e injusticias, de vándalos que solo agreden, destruyen y saquean impunemente; de toda corrupción y represión. La violencia siempre genera maldad, división, injusticias, enfrentamientos  y muerte.

Los más afectados son los pobres, los que viven de su trabajo diario, los miles que viven en comunidades dispersas para quienes los productos básicos de Diconsa son su sobrevivencia. Retardar acciones eficaces de solución fincadas en la verdad y en la justicia no solo es reprochable sino criminal; es el camino de los enemigos de su misma sociedad. Invitamos a las partes a que reflexionen y desarrollen su misión con acciones que no lastimen a las personas, el bien común, ni la paz social. La sociedad ha sido muy paciente y prudente; aún confía en las autoridades y maestros pero puede desesperarse.

Urge tener el valor de escuchar a la sociedad con actitud autocrítica tanto la Coordinadora de la Educación como los diferentes niveles de gobierno. Hoy más que nunca se requiere valor para ser honesto y responsable para optar por la verdad, por la vida, la unidad y el bien común del país. Una oportunidad para retomar el camino y reconciliarse con la sociedad; conviene a todos. ¿A qué se comprometen y a qué están  dispuestos a renunciar para que haya paz en el país, especialmente en Oaxaca? Todos queremos la paz con verdad, justicia y dignidad.

Y los ciudadanos ¿Qué estamos dispuestos a hacer y a qué estamos dispuestos a renunciar para lograr la paz en Oaxaca? Pedimos, sobre todo a los católicos, asumir acciones desde cada familia y comunidad; no nos dejemos llevar por informaciones sin sustento de verdad, menos por rumores que solo buscan crear confusión y pánico; no difundamos tales informaciones. De igual manera no permitamos que se infiltren en la comunidad o manipulen de fuera personas u organizaciones que, con la careta de ofrecer apoyo o algún beneficio, buscan más bien su propio interés y dividen, dañan a terceros y excitan a la violencia. “Por sus frutos los conocerán” (Mt. 7,16).

No nos desesperemos ni nos resignemos a soportar la vida entre la violencia; en lugar de ser ingeniosos para el mal seamos sabios para el bien. ¡En el bien siempre se invierte menos y se gana más! Ejercitémonos en transformar el malestar y enojo en palabras y acciones que construyan, que nos lleven a la justicia y a la paz; así vencieron y lograron cambiar la situación de su país Ghandi y Nelson Mandela; en nuestro país son ya varias personas que se esfuerzan en este camino. Es el camino del Señor: venzan el mal con el bien; “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que les hacen el mal, oren por los que los persiguen y calumnian” (Lc. 6,27-28). Dichosos los que trabajan por la paz.

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