¿Necesito un director espiritual?

¿Necesito un director espiritual?

En los gimnasios muchas personas buscan un “entrenador” personal, alguien que les ayude de manera personalizada a conseguir las metas para su cuerpo. De la misma manera, y con mayor razón, es bueno buscar un “entrenador” espiritual.

Para construir la casa de mis sueños buscaré la asesoría de un experto (un arquitecto, por ejemplo); también para construir el templo del Dios vivo que somos cada uno de nosotros. ¿Es sensato intentar construir solo la casa sobre la roca?

¿Es posible progresar en el camino de la perfección espiritual sin ayuda, sin orientación, sin alguien que anime? Difícil…

En el fondo, ser dirigido espiritualmente es una manera de preguntar a Jesús, como el joven rico del Evangelio: “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”.

O lo que es lo mismo: ¿Qué espera Dios de mí en medio de mis circunstancias? ¿Cómo puedo alcanzar la santidad en medio de mi contexto de vida?

Hay circunstancias en la vida en que se ve, de manera más evidente, la necesidad de tener un director espiritual para vislumbrar lo que Dios quiere: momentos cruciales, etapas que exigen serio discernimiento, tiempos de crisis o de inconformidad,…

Qué pena si por falta de un director espiritual se tomara una decisión equivocada que amargara toda la existencia, o se perdiera una posible vocación, o no se avanzara en la vida cristiana o se perdiera el tiempo por una equivocada concepción de oración, etc..

El director espiritual es un instrumento en las manos de Dios, porque el protagonista de la formación es Dios.

Este instrumento puede conducir o guiar para que la persona pueda descubrir la voluntad de Dios en su vida y cumplirla.

No por nada, en las causas de canonización es prácticamente imposible encontrar santos que no hayan recibido dirección espiritual.

Cada persona es única e irrepetible, es un mundo diferente con sus propias historias y experiencias de vida. Y Dios tiene un plan específico para cada uno.

Es importante discernir la vida a la luz de Dios. Diría que descubrir el plan de Dios y llevarlo a la vida concreta debería ser la principal preocupación de toda persona.

¿Te animas a buscar un director espiritual?

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