Misa del Papa en Marruecos: el amor de Dios es la mayor herencia del cristiano

Misa del Papa en Marruecos: el amor de Dios es la mayor herencia del cristiano

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La tarde del domingo 31 de marzo, el Papa Francisco celebró la Santa Misa en el estadio deportivo Príncipe Moulay Abdellah en la ciudad de Rabat, en la última jornada de su viaje apostólico a Marruecos, el número 28° de su Pontificado.

El color rosa predonimó en la liturgia de este cuarto domingo de Cuaresma, indicando la relajación del rigor penitencial y la alegría que emana ante la proximidad de la Pascua.

Celebrando el regreso del hijo pródigo

Profundizando sobre la lectura del Evangelio dominical (Lc 15,20) que relata la parábola del hijo pródigo que vuelve a los brazos de su padre tras haberse gastado el dinero de su herencia en la mala vida, el Pontífice destacó en su homilía dos aspectos centrales:

“Así, una vez más sale a la luz la tensión que se vive al interno de nuestros pueblos y comunidades, e incluso de nosotros mismos”, dijo Francisco subrayando que se trata de una tensión que desde Caín y Abel habita en nuestros corazones y que estamos invitados a mirar de frente: “¿Quién tiene derecho a permanecer entre nosotros, a tener un puesto en nuestras mesas y asambleas, en nuestras preocupaciones y ocupaciones, en nuestras plazas y ciudades?”.

Odio y venganza matan el alma

En este sentido, el Sucesor de Pedro, recuerda que son muchas las circunstancias que pueden alimentar la división y la confrontación, ya que “siempre nos amenaza la tentación de creer en el odio y la venganza como formas legítimas de brindar justicia de manera rápida y eficaz”.

No obstante, Francisco señala que lo único que logran estos sentimientos “es matar el alma de nuestros pueblos, envenenar la esperanza de nuestros hijos, destruir y llevarse consigo todo lo que amamos”.

Al igual que Jesús, miremos a todos como hermanos

«Por eso Jesús nos invita a mirar y contemplar el corazón del Padre», continúa explicando el Papa- «sólo desde ahí podremos redescubrirnos como hermanos, sólo si cada día somos capaces de levantar los ojos al cielo y decir “Padre nuestro” podremos entrar en una dinámica que nos posibilite mirar y arriesgarnos a vivir no como enemigos sino como hermanos».

Asimismo, el Obispo de Roma hizo hincapié en la frase con la que el padre contesta a los reproches de su hijo mayor, celoso de su hermano: «Todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31).

Herencia del cristiano: amor infinito de Dios

“Y no se refiere tan sólo a los bienes materiales sino a ser partícipes también de su mismo amor y compasión”, añade Francisco, indicando que esa es precisamente la mayor herencia y riqueza del cristiano; “porque en vez de medirnos o clasificarnos por una condición moral, social, étnica o religiosa podemos reconocer que existe otra condición que nadie podrá borrar ni aniquilar ya que es puro regalo: la condición de hijos amados, esperados y celebrados por el Padre”.

Cristianos en Marruecos: oasis de misericordia

El Papa concluyó su homilía agradeciendo a los cristianos en Marruecos por el modo en que dan testimonio del Evangelio de la misericordia en estas tierras: “gracias por los esfuerzos realizados para que sus comunidades sean oasis de misericordia. Los animo y aliento a seguir haciendo crecer la cultura de la misericordia, una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea su sufrimiento (cf. Carta ap. Misericordia et misera, 20). Sigan cerca de los pequeños y de los pobres, de los que son rechazados, abandonados e ignorados, sigan siendo signo del abrazo y del corazón del Padre”, dijo Francisco.

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