MENSAJE DE NUESTRO OBISPO MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ AL INICIAR EL PROGRAMA DE TELEVISIÓN “SAL DE LA TIERRA”

MENSAJE DE NUESTRO OBISPO MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ AL INICIAR EL PROGRAMA DE TELEVISIÓN "SAL DE LA TIERRA"
MENSAJE DE NUESTRO OBISPO MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ AL INICIAR EL PROGRAMA DE TELEVISIÓN "SAL DE LA TIERRA"

MENSAJE DE NUESTRO OBISPO MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ AL INICIAR EL PROGRAMA DE TELEVISIÓN “SAL DE LA TIERRA”

Agradezco a TV6 de la empresa Maxicable, de Ixtapan de la Sal, que nos permita saludarles en esta tarde a ustedes, amables televidentes, y que desde espacio podamos llegar a sus casas y lugares de trabajo o descanso; allí donde ustedes se encuentran; donde ustedes viven y realizan sus actividades ordinarias.

Es motivo de gozo para mí que, por medio de este canal televisivo, podamos cumplir una tarea que no habíamos logrado realizar durante los años que tenemos de vida diocesana; una tarea que no podíamos retardar más, porque nos hará tanto bien compartir con ustedes, amigos televidentes, vivencias y reflexiones positivas, que puedan iluminar los proyectos personales en la conquista de aquello que se lleva en lo profundo del corazón y de la vida. Para cumplir con tal cometido hemos integrado un equipo de animadores y conductores que estará participando directamente en el programa “Sal de la tierra”.

Sepan que, por el respeto que nos merecen ustedes, el equipo está dispuesto a hacer el mejor de los esfuerzos, no sin antes pedirles las necesarias disculpas porque somos aprendices en este medio de comunicación; nuestro atrevimiento a realizar las programaciones obedece a ese noble deseo de hacer el bien por encima de todo. El P. Mario Morales Beltrán, es el director del programa, y estará atento, juntamente con el equipo, para mejorar en el trayecto la forma y el contenido de las programaciones. Cuánta esperanza cobra nuestro ánimo y nuestras ilusiones de poder servirles; amigos televidentes, ustedes son personas valiosas para nosotros.

Sabemos que la televisión ha alcanzado desde hace décadas una importancia tal que, aunque hoy contamos con las nuevas tecnologías de las redes sociales de rápida y fácil comunicación, no deja de ser un medio -como bien lo decía el Papa San Juan Pablo II- inspirador de modificación del pensamiento y de la conducta personal y social. Cuánta responsabilidad tenemos nosotros ahora al llegar a sus hogares y, sobre todo, el entrar al espacio interior de su reflexión, si ustedes libremente nos lo permiten.

Tengan a bien considerar, amigos televidentes, que estas oportunidades las queremos aprovechar de manera favorable. Deseamos promover los valores que nos hacen bien a todos -absolutamente a todos- para construir con mayor solidez la propia vida y la vida de la sociedad que integramos. Y, si hablo de valores, lo hago con la conciencia de partir de la plataforma que les da firmeza, que es Jesucristo, el Señor de la historia y de la vida.

Sí, queremos compartir mediante las programaciones los valores a todas las mujeres y hombres de buena voluntad, a los que comparten nuestra fe y a aquellos que son impulsados por otros senderos de vida religiosa, que nos une igualmente a todos el deseo profundo de conquistar la plenitud de la vida, tomando con empeño y responsabilidad solidaria la construcción de una vida social más humana, justa y fraternal.

“Sal de la tierra”, quiere llevar calor a las personas de cualquier condición y edad, sobre todo a aquellas que se encuentran desconsoladas por las situaciones que les aquejan; o bien, que se encuentran desilusionadas por vivencias negativas que llevan en su memoria y cargan sobre sus hombros.

“Sal de la tierra”, quiere encender los corazones con la flama que sigue viva y fuerte: la del amor, garantía de un futuro mejor. La flama candente del amor de Jesús, el peregrino cercano e íntimo que está en búsqueda de nuestro trayecto; de Jesús que se hace historia con nosotros, que se abre paso en nuestro camino.

“Sal de la tierra”, pretende ser un espacio abierto, de diálogo. Quiere ser sal que produzca el sabor agradable del encuentro y de la reflexión compartida, «de ida y vuelta», siempre en ambas rutas; donde se pueda estimular la interacción, generadora de preguntas y respuestas, de planteamientos y afirmaciones, de análisis y testimonios.

“Sal de la tierra”, quiere propiciar que juntos construyamos la “casa”, nuestra casa. Una casa de puertas abiertas, frente al desafío de la vida, para peregrinar hombro con hombro, fortaleciendo el paso cada día y cada tiempo; en las circunstancias y en los lugares concretos; en el presente y en el futuro.

“Sal de la tierra”, pretende ser espacio donde se den cita las dudas, inquietudes y esperanzas, generadoras de horizontes nuevos, de tierra nueva.

Queremos ser compañeros de camino. Queremos aprender a ponernos en camino con ustedes; acompañándoles como peregrinos que somos; llevando el paso con quienes ya llevan camino recorrido, o con quienes inician su peregrinar en la vida. No queremos adelantarnos o retardarnos; queremos ir con paso de peregrino, definitivamente, queremos ser compañeros en el camino.

Y, por supuesto, queremos llevar en nuestra mente, en el corazón y en los labios el mensaje de la esperanza, como signo de la sal que le da sabor a la tierra que pisamos y la tierra que compartimos. Sí, amigos televidentes, una tierra que tiene la buena sal, por ser la tierra de María y de Jesús, en quienes nos hermanamos y forjamos nuestra historia humana.

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