MENSAJE DE AÑO NUEVO 2016 MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ

MENSAJE DE AÑO NUEVO 2016 MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ
MENSAJE DE AÑO NUEVO 2016 MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ

MENSAJE DE AÑO NUEVO 2016 MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ

Hoy estamos iniciando un nuevo año. Nuestra gratitud se dirige en primer lugar a Dios, quien es el fundamento, principio y fin de nuestra vida. Somos conscientes de que no hubieran quedado atrás los meses del año que hemos concluido si Él no lo hubiera así determinado. Qué bueno ha sido Dios con nosotros. En el reconocimiento de su voluntad le hacemos llegar nuestra solicitud para que en el presente año nos otorgue la bendición de su bondad providente, sabedores de que serán muchas las necesidades que tendremos durante el curso de los doce meses venideros.

Con el año nuevo vienen nuevas esperanzas. Las oportunidades y los proyectos se irán fraguando día con día. De igual manera, los logros y las satisfacciones. Cómo deseo que cada uno podamos ir sumando gozos e ilusiones con el pasar de los días del año. Con buen ánimo visualicemos el porvenir y con espíritu de lucha abracemos cada jornada.

El año 2016 nos ofrecerá la oportunidad de ser respetuosos con el otro, que es prójimo y camina a nuestro lado, pero también con la naturaleza que es nuestra casa común. Cómo necesitamos crecer en el aprecio por el otro; en la valoración de lo que él es. Nos urge saber diferenciar muy bien entre las cosas y las personas. Las cosas son para hacer uso de ellas, pero las personas son para servirles y propiciar la intercomunicación. Cambiar el curso de ambas, es atrofiarnos.

Cuidadosos con la naturaleza, nuestra casa común como lo expresa el Papa Francisco, aprovechemos las oportunidades que en el año se nos presenten para que pueda ser una digna morada de quienes la habitamos. Evitando, por consiguiente, todo tipo de contaminación: sonidos que violentan, desperdicios y basura sin control, tala de árboles y de áreas verdes por intereses desproporcionados, colocación de químicos que desajustan el equilibrio del medio ambiente y cultivos nocivos a la salud. No olvidemos que la “casa común” es precisamente de todos, pero el propietario es el que la hizo: Dios creador, quien se merece le demos buenos resultados cada año. Que éste sea un año con una mejor rendición de cuentas por nuestro espíritu corresponsable.

Propiciemos entre unos y otros un tiempo de misericordia como programa de vida. Como dice el Papa Francisco “que la gracia de Dios transforme nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, capaz de abrirse a los otros con auténtica solidaridad, empeñados en hacer el bien común; en el bien de todos y de cada uno, para que todos seamos responsables de todos” (cf. Mensaje para la celebración de la paz, enero de 2016).

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