La santidad: Un llamado a la libertad y a la alegría

La santidad: Un llamado a la libertad y a la alegría

muchas veces se ha caricaturizado la imagen de los santos y se los ha presentado de modo deformado, como si ser santos significase estar fuera de la realidad, ingenuos y sin alegría. A menudo, se piensa que un santo es aquel que hace obras ascéticas y morales de altísimo nivel y que precisamente por ello se puede venerar, pero nunca imitar en la propia vida. Qué equivocada y decepcionante es esta opinión.

No existe ningún santo, salvo la bienaventurada Virgen María, que no haya conocido el pecado y que nunca haya caído.

Queridos amigos, Cristo no se interesa tanto por las veces que flaqueamos o caemos en la vida, sino por las veces que nosotros, con su ayuda, nos levantamos. No exige acciones extraordinarias, pero quiere que su luz brille en vosotros. No os llama porque sois buenos y perfectos, sino porque Él es bueno y quiere haceros amigos suyos. Sí, vosotros sois la luz del mundo, porque Jesús es vuestra luz. Vosotros sois cristianos, no porque hacéis cosas especiales y extraordinarias, sino porque Él, Cristo, es vuestra, nuestra vida. Vosotros sois santos, nosotros somos santos, si dejamos que su gracia actúe en nosotros.”

Todos los bautizados tenemos como vocación primera el llamado a ser santos, a que cada cosa que hagamos en nuestro diario vivir sea una pasito más en dirección a esa meta. La santidad es una invitación a animarse a vivir con mayor libertad la amistad con Jesús.

En este día podemos repensar qué significa para nosotros la santidad, si la sentimos o no como una invitación concreta o creemos que esto está lejos de nosotros y es casi un imposible. 

Le pedimos al Señor, por intercesión de nuestros amigos los santos, que su gracia nos permita vivir la santidad en lo de todos los días con entusiasmo y alegría.

share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *