JORNADA DIOCESANA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO

JORNADA DIOCESANA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO
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JORNADA DIOCESANA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO

JORNADA DIOCESANA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES AL SACERDOCIO

Este domingo 8 de febrero, celebramos la Jornada diocesana de Oración por las Vocaciones al Sacerdocio, en el que oramos por nuestros sacerdotes, seminaristas y pedimos al Señor que suscite vocaciones a la vida sacerdotal en nuestra Diócesis. Cristo llama, según la voluntad del Padre, a hombres y mujeres, y les pide que escuchen su voz, para seguir construyendo su Reino de Amor, decidirse seguir a Jesús es una primera respuesta, en la que somos llamados para seguirlo a través de una especial consagración.

La familia juega un papel importante en la formación de las vocaciones. El Concilio Vaticano II define a la familia como “Iglesia Doméstica” de ahí que la familia es cimiento para la sociedad, es escuela de valores y virtudes es donde los hijos ponen los primeros cimientos en su vida para que en un futuro puedan afrontar la vida con una sana y recta conciencia. La familia es donde se va germinando la semilla de una vocación, que Dios es el que siembra esa semilla en el corazón y los padres de familia tienen que cuidarla y abonarla para que más delante dé fruto esa semilla. Así pues, es fundamental el testimonio de vida cristiana de parte de los papás, el promover la oración en familia, el diálogo familiar; para que los  hijos encuentren un ambiente de confianza en donde vaya habiendo un encuentro progresivo con Dios y así la semilla de vocación que Dios un día sembró pueda encontrar  tierra fértil para su crecimiento.

Conscientes de que la construcción del Reino de Dios es responsabilidad de todos, está programada para el día de hoy la colecta anual del seminario que será destinada como ya lo dice Mons. Raúl Gómez González en su circular con asunto: “Jornada de Oración por las Vocaciones Sacerdotales”,  para atender las necesidades de los seminaristas cuyos papas viven con limitación económica, y de igual manera para solventar gastos de aquellos sacerdotes que se están especializando en centros universitarios de estudios eclesiásticos, para más tarde ser colaboradores atentos de toda vocación cristiana en la pastoral diocesana. Y, por supuesto, para cuando podamos dar el paso a construir instalaciones para el seminario diocesano, nos veremos menos atribulados al contar con un fondo de ahorro.

Entonces dijo a sus discípulos: La mies es mucha y los operarios son pocos. Rueguen pues al Dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos y, para curar toda enfermedad y toda dolencia. (Mt. 9,37-88 . 10,1)

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