Hay que provocar, una nueva vida, un nuevo estilo de vida. Mons. Raúl

Hay que provocar, una nueva vida, un nuevo estilo de vida. Mons. Raúl

Ayer Domingo, al iniciar su Homilía, Mons. Raúl mencionó que la palabra del Señor que hemos escuchado muy rica en contenido como cada vez que abrimos la Sagrada Escritura en cualquiera de sus páginas de sus libros. dijo que estas páginas que la liturgia nos propone, nos invitan a experimentar nuevamente esa realidad de Dios Amor, de Dios misericordia y diríamos sin faltar a quien es el Santo de los santos, esa actitud reverente por sus amor que tiene para nosotros. Con qué solicitud escucha a Moisés haciéndole saber que disminuya ese castigo al pueblo por haberse construido un ídolo, un dios de metal y que no olvidé las promesas hechas a Abraham, Isaac y Jacob. Por supuesto que Dios no olvida lo que Él promete: su proyecto de salvación y su acción amorosa.
Seguramente, en la experiencia nuestra, cuando amamos, y amamos profundamente, aquello que hacemos jamás lo olvidamos. He aquí esta estampa de Dios Amor. Moisés se pone del lado del pueblo para que tenga piedad y misericordia y el texto del libro del éxodo nos hace saber que Dios escucha.
Lo que Dios nos confía lo hemos de tener tan en cuenta y tan presente en nuestra vida que hemos de abogar siempre por aquello que Él coloca en nuestras manos. Como el caso de los papás en relación a sus hijos, los maestros en relación a sus alumnos, los profesionistas en relación a quien le ofrecen sus servicios profesionales. A nosotros los pastores, que no se nos olvide lo que el Señor con tanta bondad, coloca en nuestras manos. Siempre tomando en cuenta a aquellos que finalmente están esperando el servicio de calidad, calidad amorosa en la misericordia, en la piedad, en la consideración de parte nuestra.
El texto del Evangelio refleja en sus tres parábolas lo que se produce en Dios cuando hay alguien que entiende lo que significa su realidad pecadora débil ante un Dios amor y lo hemos entendido. Tantas veces hemos tenido la oportunidad de recorrer estas páginas y reflexionar sobre ellas como ha sido en las ocasiones en que hemos estado juntos meditando este texto con cada una de las parábolas. Cuanta alegría produce en Dios el arrepentimiento, la con versión, cuando se da de parte nuestra, así como lo presenta cada una de dichas parábolas. Sobre todo lo que refleja la última de ellas, la parábola del hijo pródigo o del padre misericordioso. Cuanta alegría del padre que abraza a su hijo y lo llena de besos. Cuanto refleja en sus ojos en su corazón y en su disposición.
La parte del arrepentimiento, como es tan indispensable dar este giro en la vida, pasar de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, pasar de ese camino que se lleva de forma perdida al camino del encuentro, al camino del gozo en el abrazo. En estos tiempos como necesitamos aprender a perdonar pero también como necesitamos considerar nuestra realidad de equivocados con una bondad de corazón asumiendo un arrepentimiento tal que podamos dar ese giro para provocar lo que hay que provocar, una nueva vida, un nuevo estilo de vida. Si así lo pudieramos entender cada uno y desde luego que estamos procurándolo, cada vez que venimos a la celebración o que estamos en cualquier celebración o que nos acercamos al sacramento de la reconciliación. El Señor sigue todavía, esperando una conversión mayor porque sigue con una alegria tremenda para poderla expresar, Él quiere que todos los salvemos y lleguemos al conocimiento de esta verdad, de Dios Amor, de Dios salvación.
Al seminarista Juan Carlos Mireles Medina, que recibió el Ministerio del Lectorado, lo invitó a no olvidar que Dios es toda bondad y toda misericordia y que es necesario, por el oficio que tendrá hacer saber al Pueblo de Dios comenzando consigo mismo para dar testimonio con sunpersona y con la palabra lo que Dios sigue generando en el mundo de ahora, en estos tiempo, una esperanza enorme para poder estar ahí, en el corazón, en la mente de cada uno. Que puedas hacer de la palabra de Dios realmente esa centralidad en la vida de todos, que sea el centro la fuente de inspiración de donde manen esos principios de vida cristiana, sabiendo que todo lo demás vendrá por añadidura.
Que con mucho respeto y con un sentido especial sabiendo que su palabra es sagrada, puedas encontrarte con ella asimilarlo día con día y hacerla creíble con los demás. Por tus reflexiones, tus consideraciones, por tu espíritu de hacerla presente a los demás. Mons. Raúl, le manifestó su deseo de que siga en el seminario llevando a cabo su formación integral para que posteriormente pueda recibir el Ministerio del Acolitado. Que sin dejar de colocar la palabra de Dios en el centro de tu vida y de la vida de los demás, pueda posteriormente también hacer saber de la centralidad de la Eucaristía una vez que recibas el Ministerio del Acolitado.
Al concluir su homilía, Mons. Raúl invitó al seminarista Juan Carlos Mireles Medina a seguir perseverando en su vocación al sacerdocio para que en su momento forme parte del presbiterio de la Diócesis de Tenancingo.

 

compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *