El hombre moderno está perdido porque no mira a Dios, lamenta Cardenal

El hombre moderno está perdido porque no mira a Dios, lamenta Cardenal

El Arzobispo de Génova (Italia), Cardenal Angelo Bagnasco, aseguró que el hombre moderno está perdido y pierde su alma porque no mira a Dios, una realidad ante la cual los pastores deben responder con la santidad.

Así lo indicó el Purpurado en la Misa que presidió el 16 de mayo en el Santuario de la Virgen de la Guardia por la Jornada de la Santificación del Clero.

En su homilía, el Cardenal dijo que “hoy Dios es con frecuencia una presencia no mirada y por esto el hombre moderno está perdido. Conquista el mundo pero pierde el alma. ¡Sin embargo la nostalgia está y estará siempre!”.

El Purpurado italiano explicó también que “la cultura hodierna es una cultura de distracción de lo esencial que debilita las relaciones personales y éticas, que tiende a homologar las diferencias, que quiere destruir la tradición y el sentido de la historia para transformar a la comunidad en un conglomerado uniforme, donde nadie encuentre casa sino solo ‘alojamiento’”.

Además, dijo, “en nombre de la libertad se la destruye: sabemos que el modo más eficaz para eliminarla no es reprimirla, sino crear un laberinto de opciones que paralicen la capacidad de discernir y decidir responsablemente”.

Ante esta situación, continuó el Cardenal Bagnasco, “Dios nos ha elegido uno a uno, nos conoce por nuestro nombre, nos ha escrito en sus manos, nos ha llamado amigos”, “nos ha dato el poder que no ha dado a los ángeles y nos ha hecho pastores de las almas que Él ha redimido con su sangre”.

Tras señalar que esta elección busca “asociarnos a la misión de salvación” del Señor, el Purpurado dijo que los sacerdotes no deben ser “modernos” sino “actuales”.

“La llamada recibida es demasiado bella para no vivirla en la alabanza, hacia la santidad que Dios nos ofrece. Nos toca repetir el gesto de Pedro que –caminando sobre las aguas– se hunde, pero ve al Maestro que tiende la mano amiga y salvadora”.

El Arzobispo de Génova dijo finalmente que la situación en el mundo de los hombres y mujeres de hoy, “necesita de una erupción de lava abrasadora para cubrir el aluvión inerte de los días. Esta leva es nuestra santidad de pastores”.

Traducido y adaptado por Walter Sánchez Silva. Publicado originalmente en ACI Stampa

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