Año de la Misericordia

El pasado 8 de diciembre, el Papá Francisco  inició el jubileo extraordinario de la misericordia, con la celebración de la eucaristía y la apertura de la puerta santa en la Basílica de san Pedro y durante su homilía en la plaza de san Pedro dijo que la fiesta de la inmaculada Concepción  expresa la grandeza del amor Dios. Haciendo referencia a la visita que recibe María por parte del arcángel san Gabriel, por  sus palabras y portador de la gracia de Dios, mencionó que, la plenitud de la gracia transforma el corazón, y lo hace capaz de realizar ese acto tan grande que cambiará la historia de la humanidad.
El Papa Francisco Hizo notar que este Año Extraordinario es también un don de gracia. Expresó que entrar por la puerta santa significa descubrir la profundidad de la misericordia del padre que acoge a todos y sale personalmente encuentro de cada uno.  Expresó que atravesar la Puerta Santa, haga que nos sintamos partícipes de ese misterio de amor.
Posterior a la apertura de la Puerta Santa en Roma, nuestro obispo, Mons. Raúl Gómez hizo el mismo rito en la Iglesia Catedral de Tenancingo, que tendrá abiertas su Puerta Santa para este año de la misericordia junto con el Santuario del Señor de Chalma, Santuario de nuestra Señora de Tonatico, Convento del Santo desierto del Carmen y Santuario del Señor de la Santa Veracruz en Sultepec. Son lugares muy concurridos por los peregrinos que se ven llegar de distintos lugares.
Uno de los lugares más visitados en este tiempo de cuaresma y semana santa es el Santuario de el Señor de Chalma que recibe peregrinos de muchos lugares y que es el más visitado a nivel nacional después de la Basílica de Guadalupe. Cabe destacar que para ser acreedores de la indulgencia plenaria al atravesar la Puerta Santa, el Papa Francisco ha dicho:

1.- Los fieles “están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión”.

2.- “Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la Santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia”.

El Papa precisa que “será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.

3.- El Papa Francisco señala también que cada vez que un fiel realice personalmente una o más las obras de misericordia corporales y espirituales “obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar”.

“De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”, resalta el Papa.

4.- Sobre los enfermos y las personas ancianas que no pueden salir de casa, el Pontífice afirma que para ellos “será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía maestra para dar sentido al dolor y a la soledad”.

“Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la Santa Misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”.

5.- Sobre los presos, el Pontífice explica que “en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.

6.- Indulgencia para los difuntos: “de igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin”.