¿Cuánto conoces sobre María? Una canción para acercarse a su secreto

¿Cuánto conoces sobre María? Una canción para acercarse a su secreto

A pesar de haber transcurrido más dos milenios desde nació aquella mujer, madre de Jesús de Nazaret, aún es un reto para la mayoría de creyentes comprender en su verdadera dimensión el rol que Dios le asignó a la Santísima Virgen María. Aun siendo considerada por National Geographic como la más influyente en la historia de la humanidad, son pocos los cristianos que pueden aseverar con humildad conocerla con la profundidad que ella se merece en su papel de colaboradora del plan de salvación.

Para celebrar el dogma de la Asunción de la Virgen María al cielo, la Fundación Canto Católico nos regaló un nuevo videoclip con un precioso arreglo sobre la conocida canción Madre del Silencio del compositor chileno Luis Hernán Muñoz quien se ha destacado por haber realizado varias canciones litúrgicas. 

Podemos afirmar sin equivocarnos que la canción Madre del Silencio es un bello poema sobre una de las virtudes más hermosas de la Santísima Virgen.

Escasas son las expresiones atribuidas a la madre de Jesús, excepto aquellas muy breves registradas en el Nuevo Testamento. Ella fue conocida por ser una persona de muy pocas palabras. San Lucas (Lc 2-19) afirma que ella guardaba todas las cosas y las meditaba en su corazón.

Aquel silencio de la mujer “llena de gracia” no se trataba de simple ausencia de palabras; ella callaba dejando que Dios hablara y obrara en ella. Su prudencia y discreción eran eco de su humildad y fruto de su meditación.

María quiso pasar desapercibida y no dudaba en permanecer en silencio. Aun en los más difíciles momentos, ella ofrecía todo en oración y ante cualquier cosa ponía siempre en primer lugar y plano a su hijo, Jesús. La madre del Verbo llegó a entender con inigualable fe el camino de la salvación.

En ese sentido, la alabanza del compositor Luis Muñoz cobra profunda importancia, porque nos enseña a permanecer en la quietud y el sosiego como muestra de la entrega y total confianza en Dios

El blog de Canto Católico sobre la canción contiene explicaciones detalladas sobre los arreglos musicales, además de resaltar otros aspectos de la versión (incluyendo las partituras) que merecen ser leídos y considerados en su integridad.

En la introducción del arreglo de Canto Católico, las notas del clarinete y la guitarra traen un aire de zamba que derivan acompañados del acordeón y el cello en un suave punteo para acompañar a la solista al inicio del canto. En el medio de la primera estrofa se retoman los acompañamientos del clarinete y el cello para dar énfasis a la frase final: “Dios habla en el corazón”. Ese patrón se repite también con diferentes adornos instrumentales suaves y delicados en la segunda estrofa.

En el coro los instrumentos crean un simple fondo musical que da paso al inicio a la aclamación del nombre de María por los nueve vocalistas (seis damas y tres varones), seguida de la expresión “danos tu silencio y paz para escuchar su voz” por parte de la solista.

En la segunda parte, las voces repiten juntas la mitad de la frase que es terminada por la solista. El coro que sigue a la segunda estrofa tiene un arreglo coral diferente en la que se sustituye la voz de solista por fraseos incluyendo un contrapunto. Estos contrastes armoniosos ayudan a resaltar el mensaje en forma extraordinaria. 


Canto Católico

En la tercera estrofa, “los instrumentos tratan de marcar la riqueza de la multifacética naturaleza de la vida terrena: el trazo del acordeón marca la presencia divina en todas las cosas, la aspereza del cello subraya el dolor del hermano, y la dulzura del clarinete acompaña la sonrisa del niño. El contracanto masculino, que añade novedad a la tercera exposición de la estrofa, hace patente la intención del poema de incluir a los hermanos en la perspectiva del encuentro con Jesús,” según la descripción que proporciona el maestro Juan Pablo Rojas, acompañando el video de la canción en el sitio web de la fundación.

En las explicaciones Canto Católico resalta que en medio de las dificultades que atravesamos parece (que la humanidad) va perdiendo la fe. Por este motivo, “volver a la oración no es una asignatura optativa. Cristiano que no reza, cristiano que probablemente dejará de serlo. Y quién mejor que la propia Virgen María, modelo de oración, que nos enseñe cómo escuchar la voz de su Hijo”.

Artículo originalmente publicado por Aleteia

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