Convertirme en madre me ha acercado a mi mamá

Convertirme en madre me ha acercado a mi mamá

Cuando te conviertes en mamá todo puede ponerse patas arriba, pero no sólo para ti, sino también para tu propia madre.

Los papeles cambian, se establecen nuevos vínculos, a menudo incluso más equilibrados.

Hay quienes encuentran una posición de igual a igual con su madre, otras muestran su satisfacción por encontrar el afecto y la ayuda que necesitaron al comienzo de su maternidad… ¡Gracias a todas las mamás por sus testimonios!

Soy más indulgente

“La relación entre madre e hija siempre ha sido complicada en mi casa. Pero al convertirme en madre me he acercado mucho a mamá. Yo ya había hecho un gran esfuerzo en terapia para arreglar nuestra relación, antes y durante mi matrimonio, y para perdonarle ciertas cosas que me habían sido muy difíciles de soportar. Pero creo que el hecho de que yo también he creado vida me ha ayudado a darme cuenta de que no soy perfecta y de que también cometo errores que mis hijos me reprocharán algún día. Soy más indulgente con ella, incluso cuando no estoy de acuerdo o no veo las cosas de la misma manera. La maternidad me ha enseñado a tener confianza en mí misma, a tener seguridad y escuchar mi instinto maternal. Eso no quiere decir que no le pida algunos consejos cuando es necesario, sobre todo en temas de salud y medicina, por ejemplo”.
Anne d’U.

Mi relación es más equilibrada

“Convertirme en madre me ha instalado en ciertos aspectos a un nivel igual que el de mi madre. Ya no soy la hija de X, sino que también soy la madre de X. Mi madre es del tipo sobreprotector y ocupa mucho espacio en mi vida. Es cierto, soy afortunada, ¡pero hay veces que es demasiado! Creo que la maternidad me ha acercado a mi madre en el sentido de que tenemos una buena relación, más equilibrada. Yo me ocupo de mi hija y tomo mis decisiones sin pedirle consejo todavía. Mi hija me exige tiempo, así que, obviamente, le dedico menos tiempo a mi madre. Me siento más realizada como mujer”.
Virginie F.

Es una abuela muy buena

“Sí, el ser madre y que mi madre sea abuela nos ha acercado. Nunca había percibido que mi madre fuera muy maternal y a menudo le reprochaba que no me dedicara suficiente tiempo. Pero tengo que reconocer que cuida mucho de mis hijos ¡y lo hace muy bien! Me ayuda con la educación, a vigilarlos cuando tengo una cita con el médico o algún imprevisto durante el día. Antes veía a mi madre siempre cansada por tener que cuidar de una familia numerosa, y la verdad es que casi me molestaba. Sinceramente, ¡ahora comienzo a entender un par de sus secretos! Estoy encantada de que mis hijos puedan tener esta privilegiada relación con ella y le estoy muy agradecida por ello. Creo que era muy importante para mí y que ella ha sabido comprenderlo. Nos hemos acercado mucho a través de mis hijos”.
Gaëlle J.

Ha surgido un nuevo vínculo

“Siempre he tenido una buena relación con mi madre, pero admito que ha mejorado aún más durante mi embarazo. Mamá siempre ha estado presente, dándome consejos y cubriéndome de regalos. Hemos pasado buenos momentos abriendo viejos álbumes de fotos familiares para ver a quién se iba a parecer el bebé, hemos rescatado la ropa que yo usaba de bebé. Desde entonces, creo que nuestro vínculo es más fuerte. Parece que ha surgido un nuevo vínculo familiar y, puede que porque yo también soy madre, me doy cuenta de que mi madre también envejece y, al pensar en el futuro, creo que me hace ser más cariñosa”.
Sixtine de P.

Mi madre me habló con el corazón, confiamos la una en la otra

“Mi madre es un poco ‘psicótica’ y siempre me he burlado un poco de ella por eso. Pero siempre me ha ayudado en mis comienzos como madre primeriza. Tuve una gran depresión postparto después de dar a luz a mi pequeño, no estaba lista, no había comprendido qué es lo que tenía que pasar, ese desbarajuste interior, me sentía frágil e incapaz de ser madre. Mi madre vino a instalarse 15 días en mi casa. Vale, no fue fácil para mi marido, pero para mí fue de mucha ayuda. Me devolvió la confianza en mí misma, me explicó qué había que hacer y por qué me sentía de aquella forma… Nos hicimos muchas confidencias, dijimos cosas muy profundas que nunca jamás nos habíamos contado. Este episodio ahora queda muy atrás, ¡pero me ha marcado profundamente y ha transformado nuestra relación!”.
Constance G.

Artículo originalmente publicado por Aleteia

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