¿Cómo rezar la oración al ángel de la guarda?

¿Cómo rezar la oración al ángel de la guarda?
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Rezar una oración al ángel de la guarda significa encomendarnos al ser espiritual que nos acompaña durante toda nuestra vida.

Ángel significa enviado. Los ángeles son seres espirituales, personales, inteligentes e inmortales. Fueron creados por Dios como servidores y mensajeros suyos para comunicarnos Su voluntad, auxiliarnos y protegernos. Se considera que cada persona tiene un ángel custodio o ángel de la guarda que lo acompaña toda su vida, no sólo en la niñez.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma la existencia de los ángeles y la considera como “una verdad de fe,” es decir, una verdad divinamente revelada.

Con base en la Sagrada Escritura, se afirma que Dios ha asignado a cada persona un Ángel que le asiste, es el llamado Ángel custodio o Ángel de la Guarda.

Desde pequeños, a los niños se les puede platicar que existe un ángel que los cuida y que estará con ellos a lo largo de su vida.

Te proponemos tres oraciones para que, tanto niños como adultos se encomienden a su Ángel de la Guarda y lo tengan presente en diversos momentos de su día:

1. Oración 

Ángel del Señor, que eres mi custodio,
puesto que la Providencia Soberana me encomendó a ti,
ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día.
Amén.

2. Oracion al ángel de la guarda

Ángel de mi guarda, mi dulce compañía,
no me desampares, ni de noche ni de día,
hasta que me entregues en los brazos de Jesús, José y María.
Con tus alas me persigno y me abrazo de la cruz,
y en mi corazón me llevo al dulcísimo Jesús.
Con Dios me acuesto, con Dios me levanto,
con la Virgen María y el Espíritu Santo.
Amén.

Oración al Santo Ángel de nuestra guarda

Oh Ángel Santo de mi guarda, a cuya custodia y protección con admirable providencia me encomendó el Altísimo desde el primer instante de mi vida: yo te doy gracias, Santo Ángel mío, por el cuidado que has tenido de mí, por la compañía que me has hecho y por haberme librado de los peligros de alma y cuerpo; por tanto, a ti me encomiendo de nuevo, oh glorioso protector mío: defiéndeme de mis enemigos visibles e invisibles, y ayúdame con tus santas inspiraciones, para que siendo fiel a ellas, logre gozar de tu compañía en la patria celestial. Amén.

(Padrenuestro)

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