Celebración Eucarística de la IX Peregrinación a la Basílica de Guadalupe

Celebración Eucarística de la IX Peregrinación a la Basílica de Guadalupe

Algunos datos estadísticos:
20000 Peregrinos en total que participaron el día jueves (8 de Marzo).
De los cuales:
2000 fueron Peregrinos Ciclistas.
1000 peregrinos a pié de un solo día.
10000 peregrinos a pié en 4 días.
Y el resto (7000) peregrinos en Autobuses y transporte privado.
Participaron peregrinos de 28 parroquias de nuestra Diócesis.
El crecimiento anual es del 10 a 15%.
Agradecemos a Marco Antonio Vasquez Avila por los gráficos y a German Miranda Velasquez por los datos estadísticos.

JESUCRISTO ES INDISPENSABLE EN EL CAMINAR DE NUESTRA VIDA: MONS. RAÚL GÓMEZ GONZÁLEZ 

Casi 20 mil peregrinos de la Diócesis de Tenancingo hicieron presencia en la celebración de su novena peregrinación en el Santuario de Santa María de Guadalupe, en donde oraron por los jóvenes, sus familias y los que sufren los efectos de los sismos.

Mons. Raúl Gómez González, Obispo de Tenancingo, en su sermón expresó su gratitud a Dios por favorecer a la diócesis y permitirles venir a su peregrinación, como signo de su bondad misericordiosa por la presencia de María de Guadalupe, “Madre y Señora Nuestra”.
Agradeció al Señor y le expresó el sacrificio que hacen sus hijos al peregrinar por cuatro o cinco días a pie y en bicicleta a pesar de las inclemencias del tiempo y sin importarles el cansancio y la fatiga. Indicó que esto genera el amor y el dulce cobijo de Nuestra Señora de Guadalupe quien hace casi 500 años peregrinó a este lugar para mostrar su ternura y compasión.

Explicó que el Evangelio de San Lucas narra que María recibió la noticia de ser elegida para ser Madre de Dios, y visitó a su prima Isabel, lo que fue verdaderamente importante pues ante la presencia de María Juan saltó de gozo en el vientre de Isabel y quedó llena del Espíritu Santo. “¡Cuánta importancia tiene Jesús en la historia de la salvación!”, exclamó.

Resaltó que Jesucristo “siempre ha sido y será indispensable en el caminar de nuestras vida”; para el Padre Celestial es el Hijo de su complacencia, y pide que se le escuche pues es la fuente de gracia y tiene palabras de vida eterna.

Consideró que María de Guadalupe, discípula fiel, misionera de la Buena Nueva y estrella de la Evangelización lo muestra; y por su presencia maternal ha propiciado que los hijos de estos pueblos reciban la fe y se incorporen a Jesucristo en su Iglesia.

Pidió a la Virgen que interceda ante el Padre por los que  tienen el encargo de hacer presentes a Jesucristo en sus comunidades, comenzando por él que tiene la misión de guiar la Diócesis de Tenancingo y por sus sacerdotes para que por fuerza del espíritu los ilumine.

Al celebrar el Año de la Juventud, suplicó a la Virgen de Guadalupe que acoja con solicitud a los jóvenes de su diócesis pues “son tan valiosos, en sus familias y en la sociedad así como en nuestras comunidades parroquiales”. Agregó que anhelan que sean respetados y responsablemente conducidos mediante procesos formativos en los centros académicos y demás lugares y espacios abiertos para ellos como son las redes sociales.

“Señora nuestra y esperanza de nuestro pueblo cuídalos y protégelos, a ti te los consagramos, los encomendamos a tu amparo Madre de Dios” También encomendó a las familias y a quienes están sufriendo los efectos de los sismos, e invitó a tenderles la mano. Finalmente encomendó a la Virgen el proceso electoral de México para elegir a través del voto razonado al Presidente de la República y demás cargos públicos, federales, estatales y municipales.

Agradeció todos los que participaron con espíritu de fe en Jesús y en María, por hacer de la peregrinación una “fiesta Mariana”; y a todas las autoridades que les apoyaron.

Basílica de Guadalupe

Homilía pronunciada por S. E. Mons. Raúl Gómez González, Obispo de la Diócesis de Tenancingo, con motivo de la peregrinación a la Basílica de Guadalupe.

8 de marzo de 2018

Convocados, hoy, para estar en este singular lugar que atrae el corazón de tantos cristianos; dirigimos nuestra gratitud a Dios por favorecernos a todos y a cada uno de nosotros, Diócesis de Tenancingo, al permitirnos por novena ocasión venir en peregrinación como signo de reconocimiento a su bondad misericordiosa por la presencia de María de Guadalupe, Madre y Señora nuestra.
¡Muchas gracias, Señor!
¡Mira con que espíritu se acercan tus hijos! ¡Cuánto sacrificio hacen en su peregrinar!
Una gran cantidad de ellos han hecho jornadas de camino a pie durante cuatro o cinco días, soportando inclemencias propias del tiempo: frío, sol, lluvia e incluso hasta granizo. Otros, en jornada de camino de un día haciendo un intenso esfuerzo, han peregrinado en bicicleta o a paso rápido sin importarles el cansancio y la fatiga que eso genera. Y muchos más habiendo llegado en vehículo se han sumado a la peregrinación dejando atrás todo compromiso de trabajo o incomodidad por la edad o enfermedad que padecen.
Así, unos y otros, todos por igual, expresamos agradecidos el amor que nos tienes en el dulce cobijo e intercesión maternal de María Santísima, nuestra Señora de Guadalupe; quien casi ya hace 500 años peregrinó a este lugar para mostrarnos su ternura y compasión. ¡Cuánta bendición para nosotros!
En la Palabra de Dios que nos ha sido proclamada, el texto del evangelista Lucas, narra que: María una vez que recibió la noticia de ser elegida para ser Madre de Dios y haber engendrado a Jesús se fue a visitar a su prima Isabel, permaneciendo varios meses con ella.
La presencia de María fue verdaderamente importante tanto para Juan, como para Isabel, pues, llevando a Jesús en su vientre sin pasar desapercibido –lo atestigua el evangelista- Juan saltó de gusto en el seno de Isabel y quedó llena del Espíritu Santo.

Cuánta importancia y centralidad tienen Jesús en la historia de salvación. Para nosotros Jesucristo siempre ha sido y será absolutamente indispensable en el caminar de nuestra vida, tanto es así que es en Él en quien el Padre Celestial nos bendice y nos ha elegido para que seamos santos. Es el Hijo de sus complacencias a quien nos pide le escuchemos, es fuente de la vida de gracia, quien tiene palabras de vida eterna y como lo ha expresado Isabel definitivamente es el fruto por excelencia en María, el fruto bendito de su vientre.
Y ha sido a Jesucristo a quien María de Guadalupe mostró en estas tierras desde el principio, desde los primeros evangelizadores. Ella ha sido la Estrella de la Evangelización, por su presencia maternal ha propiciado de manera admirable que los hijos de estos pueblos reciban la fe incorporándose en Jesucristo y en su Iglesia.
Cuánto tenemos que agradecerle a nuestra Madre de Guadalupe por ser hijos de Ella en su Hijo Jesucristo; pero también cuánto nos queda por realizar en nuestros pueblos –como lo es en nuestra Diócesis de Tenancingo a lo largo y ancho de todo el territorio, en nuestras comunidades parroquiales, en las familias, en los adultos, en los jóvenes, en los niños, en los profesionistas, en los servidores públicos, en los floricultores, comerciantes, en las mayordomías, en las asociaciones, grupos y movimientos apostólicos.
Cuántas actividades que son realizadas con gusto religioso quedan lejos de provocar el encuentro vivo con Jesucristo. Se cuidan en muchas ocasiones las formas externas de una fiesta y de la convivencia que resultan motivadores para la gente. En algunos casos también ocurre algo similar en el culto, cuidándose aquello que siempre se ha hecho y nos ingresa en la búsqueda de propuestas con nuevos signos que favorezcan la valoración del Evangelio, así como el encuentro sacramental con Jesús y la proyección cristiana para resolver problemas sociales que nos angustian.
Virgen Santísima de Guadalupe, discípula fiel y misionera de la Buena Nueva intercede ante el Padre para que con la fuerza de su Espíritu nos ilumine, de manera particular a los que tenemos el encargo de hacer presente a Jesucristo en las comunidades, comenzando conmigo mismo en razón a la misión que he recibido en esta Diócesis de Tenancingo. Así como para cada uno de los sacerdotes que como cercanos colaboradores del obispo ejercitan su ministerio sacerdotal en las comunidades parroquiales del territorio diocesano.
Sabes, María Santísima, que nos hemos propuesto contar con un Plan de Pastora, pero al decir verdad hemos quedado atrapados en la fugacidad del tiempo y en la inercia de lo establecido.
Madre nuestra, atiende nuestra súplica, intercede ante Jesús por nosotros y por todos los agentes de pastoral.
Al celebrar el Año de la Juventud en las diócesis de nuestra nación, cuya apertura se dio en este lugar el 22 de octubre de 2017, quiero pedirte Virgen Santísima de Guadalupe que puedas acoger con solicitud a los jóvenes de nuestra diócesis. Ellas y ellos son tan valiosos en sus familias y en la sociedad, así como en nuestras comunidades parroquiales que anhelamos que sean respetados y responsablemente conducidos mediante procesos formativos en los centros académicos y demás lugar lugares y espacios abiertos para ellos como son las redes sociales, tan sumamente visitadas. Somos conscientes que ellos no le temen al sacrificio, ni a la entrega de la propia vida, pero sí a una vida que no tenga sentido.
Sabemos, además, como bien dice Aparecida, que tienen la capacidad para oponerse a las falsas ilusiones de felicidad y a los engañosos paraísos de la droga, el placer, el alcohol y toda forma de violencia. Como deseo que el presente, Año de la Juventud, sea oportunidad para que nuestras parroquias se vean dinamizadas y revitalizadas con su protagonismo, por su talento, su vivacidad, su aprecio a la fe y a la Iglesia. Como, hoy, lo vemos en tantos rostros jóvenes en esta Basílica que gozan del encuentro contigo.
Señora nuestra, esperanza de nuestro pueblo, cuídalos y protégelos a ti te los consagramos. Encomendamos a tu amparo, Madre de Dios, también a nuestras familias, particularmente a las que están pasando por momentos difíciles de desintegración y rompimiento sacramental. Como nos reconforta cuando las vemos reconciliadas y renovadas en el amor conyugal y en la integración familiar.
Te rogamos por los que están sufriendo todavía los efectos de los sismos, concédeles el beneficio de la colaboración en la caridad, que acercándonos a ellos les tendamos la mano sin otra finalidad de compartirles tu providencia bondadosa.
Finalmente, ten en cuenta la necesidad que tenemos, hoy, los mexicanos, puesto que hemos de asumir con responsabilidad social nuestra participación en las elecciones; que emitamos el voto de manera razonada para el presidente de la república y los demás cargos públicos, federales, estatales y municipales.
Verdaderamente, necesitamos hacer de nuestro México un mundo mejor, más solidario con el bien común, en la paz y en la justicia.
María de Guadalupe, vida y esperanza nuestra, ruega por nuestra diócesis, ruega por nuestro México, ruega por todos nosotros.
Amén.

 

IX Peregrinación de la Diócesis de Tenancingo (Primera parte).

Posted by Diócesis de Tenancingo on jueves, 8 de marzo de 2018

IX Peregrinación de la Diócesis de Tenancingo (segunda parte).

Posted by Diócesis de Tenancingo on jueves, 8 de marzo de 2018

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