CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN EN LA IGLESIA CATEDRAL

CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN EN LA IGLESIA CATEDRAL
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CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN EN LA IGLESIA CATEDRAL

CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN EN LA IGLESIA CATEDRAL

Tenancingo Méx. a 30 de enero. Como cada mes, el día de ayer en la Iglesia Catedral de Tenancingo se celebró el sacramento de la confirmación una manifestación grata de la plenitud del sacramento del bautismo.

Los Sacramentos de Iniciación Cristiana, son signos vivos de salvación. En la vida humana, signos y símbolos ocupan un lugar importante. El hombre, siendo a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de los signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios.

Dios habla al hombre a través de la creación visible. El cosmos material se presenta a la inteligencia del hombre para que vea en él las huellas de su Creador. La Luz y la noche, el viento y el fuego, el agua y la tierra, el árbol y los frutos hablan de Dios, simbolizan a la vez su grandeza y su proximidad.

En cuanto creaturas, estas realidades sensibles pueden llegar a ser lugar de expresión de la acción de Dios que santifica a los hombres, y de la acción de los hombres que rinden su culto a Dios. Lo mismo sucede con los signos y símbolos de la vida social de los hombres: lavar y ungir, partir el pan y compartir la copa pueden expresar la presencia santificante de Dios y la gratitud del hombre hacia su Creador.

Con la confirmación, los bautizados aceptan libremente una relación más cercana a la Iglesia son enriquecidos con la fortaleza especial del Espíritu Santo, de tal forma que “son llamados a ser auténticos testigos de Cristo, extender y defender la fe con sus palabras y sus obras” (cf Ritual de la Confirmación, Prenotandos 2). Así como los apóstoles en el día de Pentecostés al quedar llenos del Espíritu Santo comenzaron a proclamar las “maravillas de Dios” (Hch 2;11).

En la catequesis de la confirmación se dice que el que recibe el crisma, es un ungido, significa que está llamado a ser “alter Christus” (otro Cristo), imitar a cristo y vivir como Cristo nos enseñó. En el sacramento de la confirmación somos dotados de la fuerza del Espíritu Santo mediante la imposición de las manos.

En la celebración, que fue presidida por el Pbro. Justo Guillermo García Rodríguez Vicario General de la Diócesis, exhortó a los confirmados dar testimonio de su vida usando la medida del amor para cosechar amor en la relación con los demás y así poder ser mensajeros de amor, de paz y de unidad.

“Los Apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los neófitos, mediante la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo, destinado a completar la gracia del Bautismo” (cf Hch 8:15-17 . 19:5-6)

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