6 maravillosos poemas para llevar a tu oración y crecer en tu amor a Dios

6 maravillosos poemas para llevar a tu oración y crecer en tu amor a Dios

Hablar de poesía, en muchas ocasiones, es casi como referirse a un concepto cursi o lejano que parece estar reservado solo para conocedores, intelectuales o románticos empedernidos. Es como si ella hubiera quedado olvidada o reducida al curso de Literatura en el colegio.

En otras épocas, este arte jugaba un rol muy importante en la sociedad. Eran los grandes estudiosos y pensadores los que principalmente la cultivaron y través de sus letras dieron forma e influenciaron la sociedad desde siempre. ¿Por qué será que la hemos dejamos de lado? Es una lástima que ahora sea tan poco difundida y sobre todo tan poco disfrutada, pero bueno, ese ya es tema para otro post.


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Lo grandioso de la poesía es esa capacidad que tiene de transmitir sentimientos personales intensos, experiencias íntimas, fuerza, belleza, pasión, introspección; y todo al mismo tiempo. Alguna vez leí que la poesía es casi como una confidencia que el autor hace a solas pero en público. Su simbolismo es muy rico, todo esto combinado hace que la poesía sea toda una experiencia de conexión con el autor y a la vez de encuentro con uno mismo como casi ninguna otra forma de arte lo permite.

No es raro encontrar poemas que expresan con exactitud experiencias de nuestra propia vida y terminamos tomando sus palabras prestadas para poder expresar nuestro propio sentir cuando las propias no alcanzan.

Artículo originalmente publicado por Catholic Link

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Comantarios

  1. CRISTO REY DE TENANCINGO

    Venimos al Cerro de las Tres Marías,
    con vida, con alma, en pos de alegrías,
    rogándote paz, guardián Cristo Rey,
    sobre Tenancingo, derrama tu ley.

    La fe, que ha sufrido, mil cien resbalones,
    va en busca de ti, subiendo escalones,
    aquí, en tu lugar, “Pequeña Muralla”,
    ni penas, miseria, nada te avasalla.

    “Estrella del Sur”, perpetua, en el viento,
    milagro de luz, recibe el aliento,
    de Jesús Hernández, un cura bendito,
    idea, más la obra del padre “Panchito”.

    Gloria bien posada, sobre un pedestal,
    hermosa grandeza del ser celestial,
    Señor de Señores, sientas tus reales,
    dominando el valle, puntos cardinales.

    Mirada infinita, rumbo al horizonte,
    un rezo que parte desde el sacromonte,
    parece elevarse, con rumbo hacia el cielo,
    las nubes, preciosas, descubren su velo.

    La túnica larga, de cuello a los pies,
    todopoderoso, suma sencillez,
    las manos, las palmas, piden caridad,
    súplica que implora, confianza, bondad.

    Eres todo blanco, tu edén es azul,
    la maldad se guarda dentro de un baúl,
    eres propietario del fiel, pobre, diezmo,
    amor, consagrado al Dios puro, eterno.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Estado de México, 28 de febrero del 2017
    Dedicado a la Sra. Lic. Emigdia Clementina Sánchez Cruzalta (Emi Sánchez Cruzalta)
    Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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