5 poetas católicos que deberías conocer

5 poetas católicos que deberías conocer

Si uno examina su propia historia, o la del mundo si le resulta más fácil, puede encontrar una ruptura. Esta ruptura es como un rayo que rasga el propio tiempo. Rayos hay de muchos tipos, pero todos vienen del cielo.

Así el origen de todo lo que consideramos bello en el mundo, el principio de todo, vivió entre nosotros. Al hacerse sensible, lo hemos visto representado en muchas ocasiones por los grandes maestros y lo escuchamos cada domingo en misa. Por este motivo, lo podemos compartir utilizando el don de la palabra. Así lo han propuesto grandes poetas, de los que te extendemos un pequeño muestrario.

1. José Luis Blanco Vega, sj (Mieres 1930 – La Coruña 2005)

Está en esta selección como símbolo de la humildad, pues el padre José Luis Blanco era reticente a poner su nombre en sus composiciones. De hecho, debido a su amplia producción, probablemente todos hemos cantado sus himnos en las celebraciones, aunque lo desconozcamos. En este poema nos propone una actitud ante la propia muerte, que para una persona que espera, es todo un programa de vida.

Desde que mi voluntadA fuerza de amor humano
me abraso en amor divino.
La santidad es camino
que va de mí hacia mi hermano.
Me di sin tender la mano
para cobrar el favor;
me di en salud y en dolor
a todos, y de tal suerte
que me ha encontrado la muerte
sin nada más que el amor.

También sobre el último día reflexionó una religiosa carmelita.

2. Santa Teresa de Jesús (Ávila1515 – Alba de Tormes1582)

Reformadora de las descalzas, mística y maestra de oración. Entre todos sus títulos, es la representante de la alegría, porque sus composiciones se dirigían a alegrar a sus hijas espirituales, que iba destinando a cada nueva casa. Este poema es de rima atípica y contiene una letrilla, por lo que en ocasiones ha sido musicada.

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda,
la paciencia
todo lo alcanza.
Quien a Dios tiene
nada le falta.
¡Sólo Dios basta!

De la santa castellana, pasamos a otro poeta que estuvo vinculado a su reforma.

3. San Juan de la Cruz  (Ávila1542 – Úbeda1591)

Su doctrina  ha servido como guía espiritual de muchos cristianos, incluso también de personas de otras culturas. En la presente selección, representa tanto el optimismo humano, como la esperanza cristiana. El motivo es que su verso siempre está en ascenso. La composición que presentamos relata una de las experiencias místicas que, como don, recibió de Dios en beneficio de los demás.

Tras un amoroso lance
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo
porque esperanza del cielo
tanto alcanza cuanto espera
esperé solo este lance
y en esperar no fui falto
pues fui tan alto tan alto,
que le di a la caza alcance.

Del fraile místico pasamos a un conocido escritor del Siglo de oro.

4. Francisco de Quevedo (Madrid1580Villanueva Infantes1645)

Se ha discutido la autoría del poema que presentamos, pero últimamente gana peso su atribución al poeta madrileño. Aunque con abstracción de momento de quien sea su autor, el poema es una verdadera joya.

Soneto a Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte…

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
                  que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

Y del amor de Dios que canta el anterior soneto, pasamos a un amor más humanamente definido.

5. Amado Nervo (Tepic1870 – Montevideo1919)

El poeta modernista encontró en el seudónimo Amado, el nombre que requería para su propuesta sonora. En esta selección representa el amor humano; al haber sido cantado por Carlos Gardel, entre otros, sus temas románticos con certeza han sido testigos de muchos romances.

El día que me quieras
El día que me quieras tendrá más luz que junio;
la noche que me quieras será de plenilunio,
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas,
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo. 
Las rosas a las que se refiere el poeta son las del mes de mayo. De hecho la tradición atribuye este símbolo a María, verso hermoso, la más bella respuesta del ser humano a Dios.
Artículo originalmente publicado por Aleteia
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Comantarios

  1. CRISTO REY DE TENANCINGO

    Venimos al Cerro de las Tres Marías,
    con vida, con alma, en pos de alegrías,
    rogándote paz, guardián Cristo Rey,
    sobre Tenancingo, derrama tu ley.

    La fe, que ha sufrido, mil cien resbalones,
    va en busca de ti, subiendo escalones,
    aquí, en tu lugar, “Pequeña Muralla”,
    ni penas, miseria, nada te avasalla.

    “Estrella del Sur”, perpetua, en el viento,
    milagro de luz, recibe el aliento,
    de Jesús Hernández, un cura bendito,
    idea, más la obra del padre “Panchito”.

    Gloria bien posada, sobre un pedestal,
    hermosa grandeza del ser celestial,
    Señor de Señores, sientas tus reales,
    dominando el valle, puntos cardinales.

    Mirada infinita, rumbo al horizonte,
    un rezo que parte desde el sacromonte,
    parece elevarse, con rumbo hacia el cielo,
    las nubes, preciosas, descubren su velo.

    La túnica larga, de cuello a los pies,
    todopoderoso, suma sencillez,
    las manos, las palmas, piden caridad,
    súplica que implora, confianza, bondad.

    Eres todo blanco, tu edén es azul,
    la maldad se guarda dentro de un baúl,
    eres propietario del fiel, pobre, diezmo,
    amor, consagrado al Dios puro, eterno.

    Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
    Tenancingo de Degollado, Estado de México, 28 de febrero del 2017
    Dedicado a la Sra. Lic. Emigdia Clementina Sánchez Cruzalta (Emi Sánchez Cruzalta)
    Reg. SEP Indautor No. (en trámite)

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