Respetemos la dignidad de la persona

Respetemos la dignidad de la persona

MENSAJE A LA COMUNIDAD

de Rogelio Cabrera López
Arzobispo de Monterrey

Recientemente se han dado a conocer la iniciativa de ley que el Presidente de la República ha enviado al Congreso en donde se busca reconocer como “matrimonio igualitario” a la unión de dos personas del mismo sexo, tomando como base el que nadie debe ser discriminado bajo ninguna circunstancia.

Los Pastores de la Iglesia católica, siempre hemos sido respetuosos de la forma de pensar y actuar de cada persona, pero también tenemos el deber y la responsabilidad de iluminar a quienes buscan vivir congruentemente su fe y que son parte de nuestra comunidad.

Por lo que es importante reiterar que, para la Iglesia católica, el matrimonio es, y será siempre, una alianza por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y amor, sólidamente anclados a la Sagrada Escritura en donde se afirma: “Dios los creó hombre y mujer… a imagen suya los creó… Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer; y vendrán a ser los dos una sola carne” (Cfr. Génesis 2,24).

Es necesario que no perdamos de vista el fin del matrimonio. No podemos equipararlo con otro tipo de uniones que, si bien la ley civil puede darles un estatus, no por eso vamos a perder objetividad, dejándonos confundir por quienes piensan en forma diferente.

El Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica “La alegría del amor”, nos invita a evitar todo signo de discriminación injusta, particulamente cualquier forma de agresión y violencia (Cfr. AL 250), por lo que hago un llamado a todos los fieles cristianos, y a los hombres y mujeres de buena voluntad, a que no nos dejemos llevar por discusiones sin fundamento, sino que, conscientes de la importancia de este tema, nos dispongamos a conocer y razonar con claridad la doctrina de la Iglesia, no cayendo en juicios temerarios y provocaciones que solo llevan al caos de la desinformación. Nuestros gobernantes deben permitir la discusión de los problemas que aquejan a nuestro país, y que son muchos, para que podamos vivir en paz y con futuro. La prudencia es la virtud social que hoy nuestro país más necesita.

Todos tenemos derechos y obligaciones, y todos debemos ser respetados en nuestra forma de ser y actuar, siempre y cuando no perjudiquemos el bienestar de nuestros semejantes, por lo que invito a que no olvidemos este precepto tan necesario de vivir en nuestros tiempos. La homofobía y cualquier otra forma de violencia que no respete las diferencias entre las personas nunca puede ser aceptada.

Dios nos ha bendecido con el preciado don de la libertad, por lo que debemos hacer buen uso de este regalo, y ser conscientes que las decisiones tomadas de manera precipitada y sin una auténtica e inteligente reflexión, podrán tener consecuencia nada gratas en lo que buscamos sea el sano desarrollo de nuestra sociedad.

Nunca la desacreditación a una Institución logrará la armonía en la sociedad. El diálogo humilde y documentado será lo que facilitará el crecimiento y desarrollo de todos, especialmente al buscar que la dignidad de la persona y de la familia sean siempre aseguradas.

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