10 maneras de enamorarse de la Biblia

10 maneras de enamorarse de la Biblia

La Iglesia celebra siempre la memoria de San Jerónimo. Quien, aunque nació santo, ¡no lo era! Tenía un temperamento explosivo que le llevó a tener muchos enemigos, tuvo una feroz y constante lucha contra la tentación de no mantener su castidad, se ayudaba día a día con ayuno prolongado y largas vigilias de oración, así era San Jerónimo.

A pesar de sus defectos temperamentales y frecuentes asaltos de sus enemigos, San Jerónimo tenía un intelecto espectacular, un amor por el estudio, pero sobre todo, un amor por la Biblia, la Palabra de Dios.

La Iglesia tiene una enorme deuda de gratitud con San Jerónimo, especialmente por su gran amor a la Palabra de Dios y su trabajo realizado en sus estudios.

Sin embargo, lo más importante es que San Jerónimo, después muchos años, terminó de traducir la Biblia que se encontraba en griego y arameo, a latín, a esta versión de la Biblia que nosotros llamamos la Vulgata, y de ésta versión la Biblia eventualmente fue traducida a nuestros propios idiomas: Inglés, Alemán, Español, Francés, Italiano, Portugués, etc. Todo gracias al gran trabajo de San Jerónimo.

El Concilio Vaticano II publicó cuatro constituciones dogmáticas famosas, los pilares de la Iglesia en el Mundo Moderno: Sacrosanctum Concilium, Gaudium Spes, Lumen Gentium y Dei Verbum.

En este último, Dei Verbum, que trata de La Revelación Divina y la Palabra de Dios, San Jerónimo es citado. Se ha convertido en una de las principales constituciones dogmáticas, es clave para apreciar la importancia de la Biblia, la Palabra de Dios. En ella se dice:

“La ignorancia de la Sagrada Escritura, es ignorancia de Cristo”.

Si no leemos la Biblia, especialmente los Evangelios, entonces no podemos saber quién es Jesús. Si no sabemos quién es, no podemos amarlo, consecuentemente será difícil seguirlo como su amigo y discípulo.

Dicho esto, ofrezcamos al Señor homenaje, amor y respeto por sus palabras en la Biblia, realizando e implementando al menos unos pocos de los siguientes consejos:

1.- Compra una Biblia Católica

Hay muchas biblias, pero debes intentar comprar una buena Biblia Católica. ¿Quieres una sugerencia? La Biblia de Navarra o la Biblia de Jerusalén, estas dos son Biblias con excelentes traducciones.

Compruébalo comprando una de ellas, o… ¡Tal vez puedes comprar ambas!

2.- Regala una Biblia Católica

Bodas, fiestas de cumpleaños, aniversarios, confirmaciones, reuniones familiares, ¿por qué no regalar una Biblia? ¿Por qué no regalar la palabra de Dios? ¿Qué podría ser mejor?

3.- Bedice tu Biblia

Facilítale la Biblia a un sacerdote y deja que él, que representa a Jesús, la bendiga.

Esta Biblia será tu amiga y compañera por el resto de su vida. Tu luz, tu escudo, tu roca, son buenos nombres para la Palabra de Dios.

4.- Reverencia y respeta tu Biblia

Entrona tu Biblia en un lugar especial. Nunca la trates irreverentemente. Esto significa, nunca la tires, nunca la coloques en el piso, nunca le coloques una botella de cerveza encima. ¡Recuerda! Esta es la Palabra de Dios y debe ser respetada.

5.- Lee y medita tu Biblia

La Biblia no es una decoración de Navidad, un artículo coleccionable, o un recuerdo. Todo lo contrario: La Biblia debe ser leída y meditada, día y noche.

Recuerda el Salmo 1:

“Felices los que no siguen el consejo de los impíos, ni van por el camino de los pecadores, ni se sientan en compañía de burlones. Más bien, felices aquellos para los que la ley del Señor es su alegría. Aquellos que la ley de Dios (Biblia, Palabra de Dios, mi propia interpretación) estudian día y noche”. (Salmo 1,1-2)

Podemos apreciar la lectura y la meditación en la Palabra de Dios día y noche

6.- Memoriza los versículos claves

¡Jesús es nuestro ejemplo! Él ayunó por cuarenta días y 40 noches, el diablo lo tentó.

La primera de las tentaciones del diablo fue convertir piedras en pan. Jesús respondió con estas palabras:

“Está escrito: Uno no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios”. (Mateo 4,4)

7.- Defiende tu fe con la Palabra de Dios

San Pablo dice que la Palabra de Dios es como una espada de doble filo que separa el hueso de la médula.

Obviamente, el santo quiere decir que la Palabra de Dios, la Biblia, es poderosa y debe ser usada espiritualmente para luchar contra los enemigos reales, Satanás, sus secuaces, y aquellos que promueven mentiras.

Lee a Santo Tomás de Aquino y la suma teológica y, podrás ver cómo este gran santo defendió la doctrina confiando fuertemente en la Palabra de Dios.

8.- La Santa Misa y la Palabra de Dios

Asiste a la misa diaria: la oración más grande bajo de los cielos.

La Constitución Dogmática Sacrosanctum Concilium, (que habla que la Misa y la liturgia), afirma que hay dos mesas que nos nutren en la misa: la mesa de la Palabra de Dios y de la Mesa del Cuerpo del Señor, es decir, ¡la Eucaristía!

Ve por ello: doble alimento, un banquete celestial.

9.- Ejercicios espirituales y la Palabra de Dios

Cuando tengas la oportunidad, trata de hacer los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola. Este podría ser un retiro que dure un mes, ocho días, un fin de semana, o lo que es común hoy en día, puede ser un retiro que puede durar desde seis meses hasta un año (acompañado de alguien que te dirija).

El fuerte de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola es la meditación o la contemplación de la Palabra de Dios. ¡Inténtalo! Nunca lo lamentarás.

10.- María y la Palabra de Dios

Finalmente en tu creciente búsqueda del amor por la Palabra de Dios, nunca olvides de dirigirse a la Santísima Virgen María.

María llevó la Palabra hecha carne dentro de su vientre sagrado por nueve meses. Pero el Nuevo Testamento nos enseña que María meditó sobre la Palabra de Dios en su Inmaculado Corazón.

Después de que los Pastores vinieron a visitar a su hijo, el Evangelista señala algo clave que hace María:

“Y María guardó todas estas cosas, reflexionando sobre ellas en su corazón”. (Lc 2,19)

Que Nuestra Señora nos anime a hacer lo mismo, meditar diariamente sobre la Palabra de Dios en nuestros corazones, leyendo la Biblia, orando sobre la Biblia, asimilando la Biblia y como María, ¡viviendo la Palabra de Dios!

Adaptación y traducción por Qriswell J. Quero
Artículo originalmente publicado por Fatherbroom.com, autor: Fr. Ed Broom
compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *